CAPÍTULO 108

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Miedo

De volver a los infiernos

Miedo a que me tengas miedo

A tenerte que olvidar

Miedo

De quererte sin quererlo

De encontrarte de repente

De no verte nunca más

¿Si algo puede arruinar todo un castillo de felicidad es mejor decirlo o no?

¿Vale la pena mentir para evitar sufrimiento?

Ropa desparramada por la cama y el suelo, el sol entrando por la ventana pegando fuerte en los ojos de Marizza que intentaban abrirse poco a poco. Cuando consiguió abrirlos se vio acurrucada en un pecho descubierto que no era el de su querido Pablo.

Roberto acariciaba su pelo y la miraba feliz. Ella reaccionó, sintió su cuerpo completamente desnudo bajo las sábanas. ¿Qué hacia ahí? ¿Qué había pasado?

- Buen día hermosa-

Marizza se retiró por completo agarrando las sabanas para taparse y mirándolo completamente desencajada

- Que...¿Qué es esto?...que...em...este...¿Qué pasó?

Roberto sonreía a los titubeos – es obvio

le acarició las mejillas sonrosadas, cada vez mas acaloradas mientras ella lo miraba sin entender nada

- Te amo, fue increíble, sos tan dulce- dijo el dándole un beso que ella no fue capaz de rechazar debido al shock que tenia en ese momento

Roberto rio

- al fin se nos dio, ¿vas a la ducha o voy yo?-

Marizza seguía en shock, y Roberto le hizo volver en si tocándole el hombro

- Amor...la ducha...

Marizza sacudió la cabeza – andá vos

Una vez Roberto entró al baño, Marizza salió de la cama de un salto y apartó la mesilla para agarrar el grabador, le dio al play y escuchó besos, susurros y gemidos amorosos además de la voz de Rober diciendo:

"¿estas segura mi amor"? mmm...pará...yo si quiero amor, es lo que mas quiero...."

Más susurros y gemidos de mujer y solo la voz de Rober intentando poner resistencia

- "si seguís no voy a poder frenarme"

Marizza apagó el grabador y lo tiró sobre la cama, se llevó las manos a la cara con rabia y enfado, ¿Qué había pasado?, ¿por qué no recordaba nada?

¿Tanto había bebido la noche antes?

Acto seguido volvió a tomar el grabador, se levantó con la sabana reliada y se dirigió hasta la mesa donde estaba su bolso, lo abrió y metió el grabador dentro

Pablo ya se había marchado a la oficina, Alejandra, por el contrario, estaba harta de fingir su invalidez sabiendo que no estaba dando los resultados que ella quería, así que había decidido volver a la oficina ese mismo día y empezar otra estrategia

Una vez en su despacho, se miró el reloj esperando la llegada de una cita importante

- Por fin- dijo levantándose de la silla agarrada aun a una muleta

- Buen día señora Venus-dijo el señor de unos cincuenta años de edad, barba, entradas prominentes y de mediana estatura. Me alegro verla recuperandose

MEMORIA TRAICIONERADonde viven las historias. Descúbrelo ahora