CAPÍTULO 20

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(La distancia, nos lleva a otros rumbos, caminos
distintos, que no tienen vuelta hacia atrás.

El tiempo... aliado, enemigo, que cambia el

destino, congela las ganas de amar.

Se han quedado en la luna, los tiernos

abrazos, se ha llevado la noche, lo que fuimos una vez tu y yo...

Mírame, mírate, como hemos cambiado, mírame,

mírate, ahora nada es igual. Mírame, mírate, ya no

te siento a mi lado, mírame, mírate, ya no podemos

volver hacia atrás...). (1)

No somos los mismos, el tiempo cambia a las personas. Ojala se pudiera volver a atrás, pero no se puede.

En el taller de música, los chicos andaban un poco revoltosos tras ver a Luca totalmente recuperado y en perfectas condiciones, éste estaba sonriente y Brenda no dejaba de mirarlo en todo momento. Su visita al hospital fue un gran paso, pues los dos estaban radiantes de felicidad y las buenas vibraciones se mantenían en el aire. Al parecer habrían firmado la paz.

Marizza frenó con su entrada el alboroto

- A ver chicos...-

Los chicos se ubicaron en sus asientos al verla aparecer y escucharon con atención las novedades que traía.

- Tengo que hablarles del concurso de bandas

- ¿No me digas que todo se fue al carajo? – se apresuró a preguntar Luca preocupado por ese tema

- Dunoff, no quiere saber nada. Además los otros cursos no están interesados – dijo Marizza entristecida al ver las caras de desilusión del curso

- ¡pero nosotros sí!- exclamó otro chico

- Si, ya se... estuve convenciendo a Dunoff pero no hay caso

Los chicos se vinieron abajo, era una oportunidad única y muchos de ellos tenían un gran interés por la música y por ese concurso

- Entonces ¿no hay nada que hacer? – preguntó Tania

Marizza pensó unos segundos en su conversación con Lujan, en sacar otra vez la rebelde de años atrás que siempre estuvo con ella y que la tenía escondida en un manto de dolor. Tal vez, ese era el momento

- ¿Saben? ¡LO VAMOS HA HACER IGUAL!- exclamó Marizza con un grito

El éxtasis se apoderó del aula y los alumnos mostraron su felicidad con aplausos y saltos de alegría

- ¿Y cómo? – preguntó Brenda en medio del alboroto

- Bueno...el boliche lo conozco yo, iré a informarme, hacer grupos, haremos un casting porque solo puede quedar una banda en representación del colegio y los ensayos ya os diré donde.... ¡ah! y lo más importante, total discreción. Dunoff no se tiene que enterar

Luca y Brenda se miraron sonrientes, eran dos de los alumnos más interesados y Marizza estaba feliz, hacía mucho que no se sentía con esa energía y con esas ganas de hacer cosas nuevas.

Su visita a Buenos aires estaba llegando al final y quería que los chicos cumplieran su sueño, así como ella lo hizo en su día, pasando por encima de los adultos que se oponían.

Pablo estuvo todo el día intentando llamar a Marizza pero el teléfono le dio apagado en todos y cada uno de los intentos y no se animó a ir hasta el colegio para verla.

MEMORIA TRAICIONERAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora