CAPÍTULO 37

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(No te pares a buscar caminos que no tienen final,
escucha siempre a tu corazón, y él te guiará.

Y que más le da, si quiere volar
pero cortan sus alas al despegar,
no te caigas no desistas
vuela alto no te rindas.).(1)

Cuando se comente una injusticia en tu vida, te llenas de bronca, de odio. Quieres buscar la solución para que se haga justicia, para que los malos paguen y los buenos ganen.

Es largo el camino, pero todos llevamos una vocecita que nos dice "no te rindas". Es tu corazón. Tu cuerpo puede aguantar menos, pero el corazón no se equivoca. "escúchalo: él te guiará"

- ¿Por qué me decís eso? Yo podría haberla cuidado mucho mejor si no me la sacan

Marizza estaba dolida con su amiga, sentía que no la creía. 

- Bueno...perdóname – dijo Lujan – pero no quiero que te des la cabeza contra la pared

- Luji...yo estoy segura de que me la sacaron. Mi parto estuvo planeado por Roberto y su amigo el doctor, lo llevé todo con absoluto secreto y ¡¡Fui una tarada!! – Exclamó Marizza maldiciéndose de la confianza que depositó en Roberto

Roberto y Ada ya estaban en la estación, cuando Sergio llegó apresurado para frenar lo que estaba por pasar.

- ¿Dónde van? – preguntó haciendo sobresaltar asustado a Roberto

La niña miró a aquel hombre con desconfianza, lo había visto una par de veces cuando era más pequeña, pero no lo recordaba del todo. Roberto agarró la mano de la pequeña con fuerza

- Mirá mi amor...¿te acordás de él?, es el papá del tío Pablo

Sergio observó como Roberto mentía a la niña así como lo llevaba haciendo durante seis años. Esa era una huida de cobardes en todos los sentidos que Sergio no estaba dispuesto a permitir.

Esa niña seria el talón de Aquiles del ex político, esa niña, que era su nieta, era muy importante para mucha gente, para Roberto, para Pablo, y era algo que no podía dejar escapar

- ¿En serio sos el papá de Pablo? – preguntó con voz tierna la jovencita

- Si- afirmó Sergio agachándose para verla más de cerca

- Pues no se parecen en nada – dijo sacándole una sonrisa cínica a Sergio

- Veras...yo tengo que hablar con tu papá de un asuntito... ¿por qué no andas al quiosco de allá? – dijo Sergio señalándole la tienda – a comprar chucherías

Sergio sacó de su bolsillo una moneda y Ada volvió a mirar con desconfianza esa acción, no le gustó nada. Era una niña muy lista, no se dejaba engañar y manejar tan fácilmente.

- Si se quieren quedar solos no hace falta que me compre nada, yo misma me voy

La nena esquivó a Sergio que seguía agachado con la moneda en la mano y le dijo a su padre:

- Pa...Te espero sentada allá –

Ada dirigió con su dedo el lugar en el que iba a permanecer mientras Sergio se levantó y miró a Roberto con tremendo enojo

- Bastante lista y bastante linda – dijo Sergio cuando la niña ya se había retirado

- ¿Qué querés? –

- Ustedes no se van a ningún lado, van a seguir con su vida acá como tenían previsto. El error fue venir, pero ya que están acá...

- ¿pero no entendes que Marizza sabe que algo pasa?

MEMORIA TRAICIONERAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora