CAPÍTULO 109

435 37 15
                                    

CAPITULO 109:

(Y lento, contigo el tiempo pasa lento

Contigo siempre es el momento

De hacer colores las miradas

Y tu, que sabes donde naufrague

Que me salvaste sin timón

Y nos miramos a la cara)

¡Ey!- exclamó Marizza arrebatándole la tarjeta en un descuido mientras Pablo sonreía al gesto como si de un juego se tratara

Marizza dejó el ramo en la mesa de profesor, y abrió la tarjeta mientras Pablo la miraba ansioso.

"gracias por esa noche increíble. Te amo. Rober"

La rebelde al leer endureció el rostro, Pablo aun la seguía mirando esperando explicación, ella tragó saliva

- Son de Rober- dijo ella sin importancia y rajando la tarjeta para después tirarla a la papelera

- Am- asentó frio Pablo- ¿y que dice la nota?

- Pavadas, lo de siempre

- ¿Sigue tirándote onda?

- Si-afirmo sincera estirándole las manos para que él las tomara – pero no lo va a conseguir

- ¿no?-dudó Pablo agarrándole las manos- porque vos me amas a mi ¿verdad?

Las inseguridades de Pablo volvieron a salir, en realidad nunca se fueron.

- Obvio que te amo- dijo ella atrayéndolo con sus manos para besarlo con cierto sentimiento de culpa en su interior.

Guido terminaba de escribir en un cuaderno cuando su madre lo interrumpió con un vaso de zumo

- Tomá mi amor, te sentará bien

- Gracias ma- dijo el cerrando el cuaderno y dejando el boli en la mesa

- ¿Qué es eso que escribís tan concentrado?

Guido dio un trago de zumo y lo dejó en la mesa, agarró el cuaderno y se lo dio a su madre

- Tomá-

Ramona agarró el cuaderno desconcertada

- Lo empecé a escribir hace años, me tenés que prometer que si me pasa algo o vuelvo a ir perdiendo la memoria de nuevo, se lo vas a entregar a Pablo

Ramona frunció el ceño

- ¿Pero que te va a pasar?, no me asustes

- Espero que nada, pero me lo tenés que prometer

- Si miho, yo te lo prometo

Guido sonrió a su madre y esta le propicio una tierna caricia

Pablo y Marizza habían decidido dar una vuelta por un parque lejano, abrazados iban caminando sintiendo la naturaleza y respirando aire fresco.

- No puedo creer estar así bien con vos-

Pablo agachó su cabeza para mirarla

- Pronto dejaremos de escondernos de todo y de todos

Avanzaron hasta un banco, Pablo se sentó y agarró a Marizza para sentarla sobre sus piernas, se besaron y se acariciaron como dos adolescentes

- Te invito a comer- dijo el con los ojos entornados y sintiendo las caricias de Marizza sobre su cara

MEMORIA TRAICIONERADonde viven las historias. Descúbrelo ahora