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Becca y Antonella estaban de compras en el supermercado, esperaban de pie junto al mostrador de quesos y embutidos, para que el encargado les entregara su pedido, cuando la llamada de Henry iluminó la pantalla del móvil de la diseñadora, que contestó poniendo el altavoz.

- ¡Becca!, ¡lo conseguí!, ¡conseguí 2 boletos!, ¡Iremos a Japón!

Becca parpadeo confundida.

- ¿Henry?

- ¡Becca!, ¡escúchame!, ¡lo conseguí!, ¡conseguí 2 boletos de avión para Japón!, El vuelo sale en poco menos de 2 horas, no tenemos tiempo, este momento estoy saliendo del aeropuerto, retiraré mi maleta de mi departamento y luego paso por ti al tuyo, asegúrate de tener todos tus documentos a mano y no olvides la valija que preparaste con Anto para ti.  - aunque no lo vieran, sabían que Henry corría mientras hablaba, su voz agitada y el ruido de fondo inentendible lo delataban.

- ¿Qué... habla más despacio, no te entien..

Becca no alcanzó a formular su pregunta, pues Anto, que estaba junto a ella, tomó el teléfono.

- Henry, es Antonella, ahora mismo estamos en el supermercado, estábamos haciendo tiempo para retirar los resultados de la tomografía, pero no te preocupes, yo me encargo de llegar a tiempo al departamento y alistar todo.

- ¡Anto!, ¡Genial!, ¡Confío en ti!

Sin despedirse o acotar algo más, Antonella colgó la llamada.

- ¿Anto, acaso escuché bien? - Becca aún confundida miró a su amiga.

- Ven, debemos apresurarnos o no lo lograremos - Antonella haló consigo a Becca que aún intentaba procesar lo que estaba sucediendo - ¡Por favor envía el pedido completo a la dirección de la factura! - pidió a uno de los encargados que les había atendido.

Antonella encendió el auto y con una prolijidad admirable se unió al tránsito.

- Deberías llamar a Chris, para que vaya por Amaia.

- ¡Amaia! - gritó de repente Becca - Anto, no puedo irme sin despedirme de mi hija, yo... yo necesito abrazarla, verla una última vez.

- Becca, vas a volver a ver a Amaia, estamos sin tiempo y..

- Anto, por favor.. tú y yo sabemos que nada es seguro, en Japón me espera una posibilidad, pero no una certeza.

Antonella no dijo nada, solo giró el volante y se direccionó hacia el vacacional de Amaia.

En el camino Becca llamó varias veces a Chris, pero él estaba en medio de un entrenamiento y su teléfono estaba en el bolso dentro del casillero, por lo que Becca decidió enviarle mensajes de texto, explicándole la situación, además de dejarle unas cuantas indicaciones referentes a Amaia.

- ¡Mamma! - Amaia corrió hacia su madre el momento en que reconoció el auto, con Carli siguiéndole de cerca.

- ¡Sole mio! - Becca corrió hacía su hija tan pronto Antonella se estacionó, abrazó fuerte a su hija, aspiró el aroma de su cabello e hizo un enorme esfuerzo por no llorar ahí mismo, tomando un hondo respiro la alejó un poco - cariño, ¿recuerdas que te había dicho que debía hacer un viaje? - Amaia asintió - pues.. es hoy, no tengo mucho tiempo, pero no podia irme sin despedirme de ti - Becca acarició laa mejillas de Amaia con ambas manos y la miró fijo, como si así pudiera tatuarse el rostro de la pequeña en su mente - ya sabes que vas a quedarte con tu papá y no voy a pedirte o recomendarte que te portes bien, porque sé que eres una buena niña y lo harás - de pronto la voz de Becca se quebró y un par de lágrimas se le escaparon.

- ¿Por qué lloras mamma?

- Es que te voy a extrañar mucho.

Amaia abrazó a su madre y le llenó el rostro de besos.

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⏰ Última actualización: Mar 11 ⏰

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