CAPITULO 7: LINEA DIVISORIA

173 8 0
                                        

Y todo siguió de igual forma. No hubo cambioalguno. Cada vez que podía me esquivaba.Trataba de evitar cualquier tipo de comentarioreferido a aquel sábado. No charlábamos con lamisma intensidad de antes. 

Me costó entenderque quizás él sólo buscaba un beso. Si así fuera lohubiese perdonado. ¡Claro que había traicionadomis sentimientos! Pero así y todo estabadispuesta a olvidar aquel desafortunado episodio.Yo sólo quería conservar la amistad de antes. 

Durante la jornada universitaria se manteníacallado. Dialogaba poco y nada conmigo. ConRocío tenía una conversación un poco más fluida,pero no se asemejaba a la que habían tenidotiempo atrás. Por supuesto que ya no me pasabaa buscar cada mañana para ir a la facultad. Hacíapoco más de un mes que mi relación con Peterera exactamente esa. Con Rocío la amistad cadadía crecía más. Se había unido a mi grupo deamigas, quienes la recibieron con los brazosabiertos, al igual que a Euge, quien ya noviabacon mi amigo Nico. Peter desaparecía cadaviernes y reaparecía en peor estado cada lunes.Aquella mañana fue como todas. ¡Es que mi vidase había vuelto sumamente monótona! Eraviernes. Último día de la semana. Esa mismanoche cenaríamos junto a mis amigas en casa. Melevanté de la cama de un salto. La noche anteriorme había desvelado rebuscando en lo másprofundo de mi cabeza cualquier teoría quepudiera explicar lo que sucedía con Peter. Notuve tiempo de ingresar a la ducha para un bañoreconfortante, por lo que me vestí a granvelocidad, desayuné más rápido aún y salídisparada hacia la facultad.Rocío se encargaba de levantarme el ánimo.Cursar con el Licenciado Crespi me interesabapor demás. Aunque admito que Rochi se volvíacompletamente loca cada vez que él ingresaba alsalón. Lo cual me causaba risa.Al finalizar la jornada salimos los tres juntos. ConRocío íbamos riéndonos por lo sucedido el sábadoanterior en el boliche de siempre. Peterpermanecía en silencio.Antes de bajar las escalinatas Peter se adelantócon nervios. Se acercó a una chica. Delgada. Demediana estatura. Pelo largo hasta la cintura.Castaña. Linda. Muy linda.

 -¿No me presentas a tus amigas?- dijo mientraslo rodeaba con un brazo. 

-Sí... em... ella es Rocío y ella es Mariana- dijocabizbajo. 

-Hola, Rochi- dijo esta mientras la saludaba. 

-Hola, un gusto... 

-Hola, Lali- dije imitando a Rochi.

 -Un gusto Lali- me respondió la chica. 

–Presentame amor- dijo insistente. 

-Em... si... chicas... ella es Paula- dijopidiéndome disculpas con la mirada. 

Quedé atónita. Entendía todo. La historiacomenzaba a cerrar. Todo encajaba.Aquella tarde me la pasé en cama llorando. Noentendía por que motivo Peter me hacía algo así,me escondía algo así. Lo hubiese entendido si melo hubiese contado. Pero no. Prefirió ocultarlo, altiempo que yo enloquecía lentamente. 

Cerca de las nueve y treinta de la noche misamigas se hicieron presentes en mi casa. Estabasola. Mis viejos cenarían con los de Candela. Mihermano dormiría en casa de su novia, y mihermana saldría con amigas.Nos sentamos todas en el living. Había preparadouna picada. Nuestra comida preferida. Estábamostodas. Candela, María, Daniela, Eugenia, Rocío yyo. 

-¡Yo la verdad no lo puedo creer!- exclamóCande. 

-¡Yo tampoco! Resultó ser el peor de todosagregóDani. 

-Yo la verdad es que... no se... me sientoperdida- dije con angustia en mi voz. 

-¡Ay Lali! ¡No puedo verte así!- me dijo Merymientras frotaba mi espalda amistosamente. 

-Es que... me dolió tanto... como me mintió...como no me dijo nada... a vos Ro te preguntó siyo tenía onda con él... no estoy loca... decimeque eso pasó o fue un sueño del cual ya medesperté- dije.-Sí amiga, eso pasó... yo estoy tan sorprendidacomo vos... ahora entiendo el motivo de sudistancia...

AMORES PERROSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora