Aquella tarde de Abril me encontró tumbado en la cama, enredado en las sábanas y con barba de dos días. Habían transcurrido tres años de aquél jueves. Mi mente se zambullía en más de un recuerdo, comenzando por mí llegada a Capital. Era un viaje extraordinario a través del pasado. Un pasado que no cambiaría ni aunque me lo pidiesen de rodillas. El sonido de mi celular me sacó de mis pensamientos.
Mensaje de texto de "Nico"
"Lic, nos reunimos en casa de Vico para cenar ¿vienen?"
Recordé que esa misma noche había reservado una mesa en un restaurante de Puerto Madero para dos. Tecleé los botones de mi celular con gran velocidad.
Mensaje de texto para "Nico"
"Arreglé una cena con Lali en un restó... ¿planean una cena importante o sólo para pasar el rato?"
Mensaje de texto "Nico"
"No te hagas el importante Lanzani... jaja... supongo que es importante porque Candelita está histérica, ¡vengan!"
Respondí que iríamos y guardé la pequeña cajita con la que jugueteaban mis manos dentro del cajón de la mesita de luz, debajo de los impuestos ya pagos. Tomé una ducha rápida y oí cómo sonaba el teléfono de línea. No me apresuré al salir. Anudé un toallón a mi cintura y me recosté en la cama una vez más. Tomé el teléfono inalámbrico y marqué los siete números.
-¿Hola?
-Hola amor- dije.
-Hola Pitt- dijo con su voz apagada, como sucedía desde hacía ocho meses exactos. Suspiré intentando que no lo notase. -¿Vos me llamaste?
-Sí... ¿por qué no atendiste?- y noté su enojo cotidiano.
-Estaba tomando un baño... ¿cómo estás?-pregunté, sabiendo de antemano su respuesta.
-Igual que siempre- y suspiró de manera exagerada.
-Amor...
-Mmm- esbozó.
-Nico me envió un mensaje... planearon una cena en casa de Vico...
-Sí- me interrumpió. –Cande llamó para avisarme...
-¿Les dijiste que iríamos?- pregunté.
-Sí... ¿vos?
-También- era increíble lo falto de palabras que estaba. Ella también. Todo entre nosotros eran monosílabos y solamente monosílabos. –Cancelo la reserva entonces...
-Será mejor... ¿nos encontramos en casa de Vico a las nueve?
-Esto... quiero pasar por vos y que vayamos juntos- dije temiendo algo. No se qué. Suspiró por segunda vez y con voz entrecortada aceptó.
Me vestí con ropa cómoda al tiempo que mi mente volvía a naufragar sin autorización previa. Pero ésta vez, sólo se escabullía en los recuerdos más dolorosos que evidenciaban mi cruda realidad.
FLASH BACK – 11 MESES ATRÁS
Era una noche lluviosa de principios de Mayo cuando salí de la editora. Nunca fui de usar paraguas, de modo que las cuatro cuadras que debí caminar en busca de mi auto fueron aterradoras. Quedé mojado de pies a cabeza, literalmente. El cuerpo frío y empapado me hizo tiritar, de modo que encendí la calefacción del Clio y comencé a manejar con destino a mi departamento. Entré dentro y vi a Lali acurrucada contra el sillón. Tenía el cuerpo tenso y sus párpados cerrados. Entré dentro del cuarto y cambié mi ropa por otra seca. Una vez listo me acerqué a ella. Comencé a moverla de a poquito, ella sólo gruñía, como siempre.
