CAPITULO 22: AMARTE DUELE

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El segundo año de la carrera ya había comenzado.Las materias eran por sorteo. A mí me habíatocado con Rocío. Con Peter compartíamos sólodos materias. En las restantes teníamos cátedrasdiferentes. Durante este cuatrimestre deberíamoscursar obligatoriamente Historia de la Lengua,Gnoseología y Filosofía Política. 

Ya en el segundoaño teníamos materias optativas. Por lo que lostres nos habíamos inscripto en Epigrafía y enLatín Posclásico.Ya habían transcurrido tres semanas de cursada.Sabía que Gnoseología sería la materia que másiba a gustarme. Con Peter nos veíamos en casitodos los recesos. Los esperábamos siempre enla cafetería. 

-¡Ya! ¡Tengo la cabeza quemada!- dijo Petermientras lanzaba sus libros sobre la mesa. 

-¿Muy difícil?- preguntó Rochi largando su risita. 

-¡Y Claro! De por sí Historia de la Lengua es lamateria más aburrida... y encima con esaprofesora... se potencia- dijo con enfado.

 -¿Y tus compañeritos... y compañeritas?- dijehaciendo notar bien la última palabra.

 -¡¿No te conté?! Hay una... Clara se llama... esdivina... tiene un cuerpo envidiable... es así lindacomo ustedes... aunque bueno, te falta bastantepara ser como ella... sobre todo por la altura... esaltísima... divina, divina, sin palabras la verdad-dijoteatralizando. 

-No me causa gracia- dije con el ceño fruncido.

 -¡Ya! No te enojes Lali... era un chiste- dijo consu cabeza sobre mi hombro. 

-Por eso... no me causa gracia. 

-Tengo un montón de compañeros ycompañeras... hay más hombres igual... 

-Y... y son... ¿son lindas, no?- dijetartamudeando como tarada.

 -¿Cómo vos?- dijo pensativo- Imposible-concluyómientras me dejaba un beso en elcuello. 

Aquel viernes con Rocío salimos antes de lafacultad. A Peter le restaba una hora más declase. Por lo que cada una se fue por su lado.Arreglamos para juntarnos a cenar aquel día encasa de ella.Durante la tarde me dediqué a leer unas cuantasfotocopias que debían saber para la próxima clasede Filosofía Política. Quedé dormida en el intento.Me sucumbí en un sueño profundo. Eso memadrugar lo llevaba bastante mal. Me desperté alcabo de dos horas cuando sentí que mi mamá meavisaba que tenía teléfono. 

-Hola- dije al tiempo que refregaba mis ojos. 

-Hola chiquitita... perdón que te desperté- dijoPeter con dulzura. 

-No importa... ¿qué hora es? 

-Las cinco y media de la tarde- dijo luego delargos segundos. 

-¡Uh! Es re tarde... me tengo que preparar...¿hablaste con los chicos?- pregunté dando unsalto de la cama. 

-Sí, me llamó Gas hace un rato largo...

 -Bueno, si queres veni a casa así estamos unratito solos y después vamos juntos ¿te parece?-le propuse. 

-Esto Lali... no voy a poder ir...

 -¿Por qué?- interrumpí triste. 

-Me estoy yendo a Bahía... 

-¡Me prometiste quedarte este fin de semanaconmigo!- le recordé elevando el tono de voz. 

-Sí mi amor, lo se... es que me llamó mamá ytengo que irme para Bahía... 

-¿Qué pasó? ¿Algo con tu familia? ¿Algo malo?-dije atolondrada.

 -Más o menos... es algo malo... pero no con mifamilia... 

AMORES PERROSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora