CAPITULO 38: NUNCA MÁS

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El tiempo corría a una velocidad admirable.Habían transcurrido casi dos meses de la boda demi hermano. Había sido una ceremoniaincreíblemente emocionante. Nunca creí quepegaría tan fuerte no encontrarlo más en casa,salvo de visita. Se habían mudado a undepartamento pequeño pero bien decorado.Estaba ubicado exactamente entre medio de micasa y la casa de los padres de Jime. Paz, laamiga de mi cuñada, y Tadeo, el mejor amigo demi hermano, fueron los testigos de su unión civil.Ana, Candela y yo fuimos sus damas de honor enla ceremonia. Jime no tenía hermanas. Mauro,Lautaro y Peter fueron los padrinos. Amé conmás ganas a mi hermano cuando decidió darle unlugar importante a Pitt. Sabía el tremendoesfuerzo que hacía por parecer amable. Y esoera, justamente, lo que más valoraba de Patricio.La luna de miel la pasaron en Punta del Este. Lospadres de Jime tenían un tiempo compartido allí,de modo que no tuvieron que invertir mucho enello. Motivo por el cual, tiraron la casa por laventa con la boda.Febrero transcurría a pasos agigantados. Desdeel año anterior Peter había conseguido un trabajoen una editora poco conocida. Se encargaba delos papeleríos y de la corrección de los escritosque se hiciesen. Yo, me las rebuscaba dandoclases de inglés a niños del primario. Eranindudablemente mi cable a tierra. En las próximasdos semanas debería rendir LiteraturaNorteamericana. Luego de ello tendría un mesexacto de vacaciones para comenzar el cuartoaño. De modo que Luli y yo nos la pasábamosestudiando juntas. Nos habíamos unido mucho ycomenzamos una linda y grata amistad. Mirelación con Peter iba cada vez de mal en peor.Felipe nos ayudaba mucho con el estudio. Eramuy inteligente y le fascinaba hablar deliteratura, de modo que muchas tardes se lapasaban junto a Luli y a mí para explicarnos loque no entendiésemos. Peter no dejaba decelarme. Al principio llegaba a casa y dejaba bienen claro quien era mi novio delante de Feli.Luego, ponía cara de perro ante su presencia. Yde momento casi ni venía a verme cuando sabíaque estaba con Felipe. Tenía tanto en común conFeli. Éramos tan parecidos que ya daba miedo.Más de una vez recepté sus indirectas hacia mí,pero me encargué de dejar en claro mi relacióncon Peter, desde hacía ya bastante tiempo. Laexcesiva presencia de Felipe llevaba aconfundirme. Perdía la cordura por momentos,pero cuando lograba dejar mis pies sobre la tierrarecordaba el amor que sentía por Pitt.Aquella tarde era como todas. Estaba en casajunto a Luli repasando las unidades que yahabíamos estudiado y armándonos esquemas.Casualmente a las dos nos resultaba mucho máspráctico armar cuadros con flechas que cruzasende hoja a hoja. Teníamos mucha memoria visual.El reloj marcaba las cinco de la tarde. Habíaarmado un receso para poder merendar. Aquellatarde la ayuda de Feli no había sido necesaria.Por buena fortuna me dejaron salir antes deltrabajo. Sinceramente estaba agotado. No teníaun trabajo muy dinámico. La mayor parte deltiempo me la pasaba en un escritorio frente a unacomputadora armando una especie de fe deerratas. Lo cierto es que el trabajo se vinculabacon mi estudio y bueno... el sueldo cubría todasmis necesidades y me sobraba para darmealgunos gustitos. Las próximas dos semanas laeditora cerraría. De modo que podía gozar deunas pequeñas vacaciones. Subí al auto y fuidirecto a casa de Lali. Extrañaba pasar tardesentera con ella a los mimos. Mis horarios fijosfueron un impedimento. Era lo que más extrañabade ser un desempleado. Compré facturas y suchocolatada preferida.

 -Peter... que sorpresa- dijo María abriéndome lapuerta. 

-Hola María- dije saludándola. Ella me abriópaso.

 -Vení pasa- cruzamos la sala y en la cocinaestaba Ana merendando con su madre.

 -Pitt- dijo Ana con la misma sonrisa de Lali. 

-¿Queres?- dijo ofreciéndome un mate.

 -No, gracias- dije enseñándole la bolsa quellevaba

.-¡Uh! Me huele a medialunas- dijo con unasonrisa. Yo me eché a reír. 

-¡Ya Ana!- dijo María risueña. 

–Subí Peter... Laliestá en su cuarto estudiando con Luli. 

AMORES PERROSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora