Capítulo 90 – Jyn Corven, 1.818 CIS (Calendario Solar Imperial)
—¿Qué lugar se supone que es este? Hace frío... está empezando a nevar.
—No te alejes de mí. Estas calles... Sol Invicto, sígueme: creo que sé dónde estamos.
Aparecimos al final de un estrecho callejón de piedra, ocultos bajo la sombra de dos robustos edificios de aspecto antiguo. El cielo estaba teñido de sombras, con un halo blanquecino del que caían diminutos copos de nieve. La temperatura era baja, aunque no tanto como para que las gotas pudiesen congelarse, y el aire puro, propio de las más altas cotas. Un contraste total y absoluto con la cueva donde habíamos encontrado a Somnia y a Diana, pero aún más con lo que había esperado encontrar.
Seguí a Luther hasta la entrada. En perpendicular a nuestro callejón había una avenida comercial fuertemente iluminada donde los carteles de neón de los comercios llenaban de luz el lugar. Tiendas de ropa, de perfumes, cosméticos, joyas; todo tipo de productos de lujo que contrastaba con el ambiente marcial que se respiraba. Edificios achaparrados de piedra, banderolas con los colores de la ciudad en lo alto de todas las torres de iluminación, montañas nevadas en la lejanía, calles prácticamente vacías... y recortado contra el horizonte, controlando la ciudad desde lo alto de la muralla, la fortaleza del gobernador.
No necesité más para adivinar de inmediato donde nos encontrábamos. Era una versión distorsionada, con un aspecto mucho más artificial y un ambiente totalmente distinto, mucho más sombrío a pesar de las luces de colores, pero no cabía la menor duda de que aquel lugar era la ciudad de Herrengarde.
—Lo sabía —dijo Luther en apenas un susurro.
—¿Qué sentido tiene? —pregunté, adelantándome unos pasos para echar un vistazo a uno de los escaparates. En él había un lujo y una superficialidad que no se correspondía en absoluto con el espíritu castrense del bastión norteño de Albia—. ¿Por qué ha elegido este lugar?
—Alaster vivía en el norte —me recordó mi tío—. Puede que haya idealizado la ciudad. Si te fijas, los colores que aún ondean en lo alto de los postes son los de la época de Marcus Vespasian.
—¿Qué significa eso?
Luther no respondió. Probablemente no sabría qué decir. Aunque Somnia nos había advertido sobre lo que podríamos encontrarnos, aquello escapaba de nuestro control. El "Fénix" había elegido un escenario extraño en el que montar su teatro de los horrores, pero conocido por suerte. Movernos por Herrengarde, si mantenía la misma estructura que la real, sería mucho más fácil que hacerlo por un lugar totalmente desconocido. Al menos en la teoría, claro. Teniendo en cuenta que aquel sitio nacía en la mente del "Fénix", cualquier cosa era posible.
Volvimos a adentrarnos en el callejón para decidir qué hacer. Por el momento la calle parecía desierta, pero ambos sabíamos que era cuestión de tiempo de que nos cruzásemos con alguna de las almas condenadas de nuestro enemigo.
—El "Fénix" podría estar en cualquier sitio —advirtió Luther—. Pero si ha elegido este lugar tiene que ser por esa fortaleza. Es uno de los lugares más inexpugnables de Albia: un signo de poder. Después del Palacio Imperial y junto a la propia Solaris, Herrengarde es la capital más importante del país... pero también una de las más antiguas. Antes de la colonización albiana, en estas montañas había cientos de poblados de los antiguos habitantes, los gedwyn. Si hay un lugar mágico en Albia, sin contar el Bosque de Nymbus, es este.
—Magia y poder juntos... sí, le pega —admití—. Y más teniendo en cuenta que vivía relativamente cerca. En otros tiempos su familia fue reconocida por los Vespasian. De hecho, el que les dejasen vivir en sus tierras a pesar de lo ocurrido dice mucho... tiene sentido.
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Hijos de la Noche
FantastikEl Imperio de Albia, la mayor potencia militar y económica, ha dominado gran parte de este mundo sin rival durante casi 2.000 años, pero ahora nuevos enemigos aparecen para desafiar su supremacía... tanto desde el exterior de sus fronteras como desd...
