Capítulo 57 Las estrellas fugaces brillan por su ausencia.

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-¿Crees que estará bien? Debería ir a verla...

-No, deberías dejarla descansar, piensa que estará agotada.-Theo acomodó a Max de nuevo entre sus brazos mientras miraban por la ventana las estrellas.

-¿No se te hace raro que estemos los dos aquí, en mi cuarto ,mirando las estrellas?

-No, no se me hace raro.

Max se giró y le abrazó.

-Me gustaría que las vacaciones de navidad duraran más.

-¿Por?

-Porque cuando empiece el curso otra vez, todo el mundo tendrá que hacer el mismo papel, vosotros volveréis a formar parte de La Realeza y nosotros tendremos que fingir que como dioses que sois no se os puede mirar.

-¿Soy un dios para ti?-Theo se reía, pero Max no.-No quiero que sea así, ni espero que hagas eso. Quiero que estemos igual que hoy, que vayamos juntos a clase, que no tengas miedo a que nos vean darnos la mano o que podamos besarnos en el pasillo sin que tengas que salir corriendo.

-¿De qué hablas?

Theo se apartó y se paseó por la habitación hasta sentarse en la otra cama.

-Mira, yo lo hablé hace mucho con mis padres, ¿sabes?, saben que me gustas, saben en general que me gustan los chicos desde hace tiempo y no tienen problema con ello. Pero los licántropos sois...

-¿Somos?

-Sois... más... retrógrados.

-¿Perdona?-El tono agudo de Max casi hace que Theo se ría, pero no podía reírse, era un tema serio.

-Mira, sé que no tenéis gays entre vosotros y que se mira mucho el tema de reproducción en la misma especie para que predomine la raza.-La cara de Max era un auténtico cuadro mientras Theo hablaba sin parar.-Sé que estáis hechos con tradiciones retrogradas, algunas preciosas, pero muy antiguas y...

-Para, para, para, antes de que sigas, no, no es así.

-Max.

-Es que no es ASÍ, Theo.-Max cruzo el espacio que les separaba en segundos.-No hay nada de retrogrado en lo que queda ahora de la manda, no es como tú crees en absoluto.

-¿A sí? ¿Cuántas mezclas de especies tenéis?

-Pocas o casi ninguna.

-¿Ves?

-Porque es muy raro que encontremos pareja, Theo.-Se sienta en el suelo mirándole directamente a los ojos.-No solemos tener pareja, porque desde hace años es complicado que un lobo la encuentre, suele ser... difícil, por no decir casi imposible, y ya no hablemos del hecho de que sea alguien del mundo sobrenatural y no un mortal eso es... prácticamente imposible.

-Entonces que, por ejemplo, salieras con un.... brujo, ¿sería un problema?

-No... que salga contigo no es un problema, T. Si ese era tu gran miedo, siento decirte que o cortas tú, o nadie se va meter en lo nuestro.

-Solo tengo una pregunta.

-Dispara.

El brujo respiró hondo y se agachó de golpe, dejando su cara muy pegada a la del licántropo.

-¿Qué somos?

-¿Qué quieres ser?

Pone los ojos en blanco y niega con la cabeza.

-Un helado de fresa.

-Me gustan los helados.-Max está sonriente, con ese brillo de orgullo en los ojos.-Sobre todo los de fresa.

-Max...

-Theo...

-¿Qué somos?

Max estira la mano y le acaricia la suave piel de la cara al brujo.

-Brujo, dime tú qué quieres que sea para ti, porque tú para mí ahora mismo eres mi novio.

Theo se quedó perplejo, sonrió y levantó a Max hasta sentarlo en su regazo.

-Novio.

-Novio.

Asiente con la cabeza, novio, le gusta la palabra, sobre todo le gusta en él, en Max, le gusta Max sin duda, le gusta desde mucho antes de que Max lo supiera, desde que lo vio con el chándal en la puerta del instituto, perdido, con un mapa en la mano y un balón en la otra.

-Me gusta.

-Me gustas.

Mortem (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora