Capítulo 64 ...sobretodo las brujas...

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Me giro para ir a conserjería, pero choco con Christopher que viene en mi dirección.

-¡Tengo la llave!

Doy un suspiro de alivio y le agradezco desde lo más profundo de mi ser. Abrimos la puerta y me dirijo directamente hacia la cama, saco un maletín de madera y lo abro, dentro hay un montón de tarros. El vampiro se agacha a mi lado.

-¿Qué se supone que buscamos?

-Un frasco, con un líquido verde, muy verde.

Repaso todos, pero estoy muy nerviosa y soy incapaz de encontrarlo.

-Aquí.-Él lo coge y me lo entrega.

-Gracias.

Mis ojos deben mostrar mi angustia porque no me dice nada y me insta a irme, él recoge todo. Gracias, gracias, gracias.

Llego de nuevo a la habitación y me precipito hacia mi tío.

-Tengo el remedio.-Le enseño el bote.-Necesitamos ir a la cafetería para preparar el remedio y

-Baja y habla con la cocinera, ella podrá ayudarte.

Le doy las gracias y me precipito de nuevo escaleras abajo, estoy agotada, pero no quiero parar hasta ver bien a Emily. Christopher me sigue como una sombra, no se ha separado de mi ni un segundo y en el fondo eso me da fuerzas.

-¿Qué ocurre niños?

-Necesitamos preparar un malus pythonissam, es urgente, una bruja está con fiebre desde ayer.

-¡Dios mío cómo no avisasteis antes! Pasa, corre.

Entro en la cocina, que pensé que sería pequeña, pero resulta ser gigantesca. La cocinera y yo nos ponemos mano a mano, trabajando codo con codo para preparar lo más rápido posible el antídoto.

-Tú,-le grita la cocinera a Christopher.-Ve al jardín trasero y trae unas cuatro flores de Gaepa.

-¿Cómo las encuentro?

Ella se ríe.

-Son las únicas flores de invierno que tenemos.

Él desaparece a toda velocidad, sin que podamos casi verle. La cocinera se ríe mientras niega con la cabeza.

-Estos adolescentes de hoy en día van de duros y son más blandos que el pan recién horneado, ¿ese? Ese es un trocito te pan.

-No sé yo si definir a Christopher como trocito de pan es lo más justo.

Ella vuelve a reírse.

-Créeme, los que van de más duros y más fuertes, suelen ser unos cielos. Hazme caso.

No olvido sus palabras mientras sigo cocinando la poción que salvará a mi amiga.

Mortem (1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora