¡Vos no sos nuestro padre!
—Arrodillate, Peter Ratri.— Habló Oliver. Sonreíste y compartiste una mirada con tus compañeros, con los cuales rápidamente inmovilizaste a aquellos hombres armados que momentos antes los estaban amenazando.
—En serio me asustaste... Vincent.— Suspiró Norman. Rápidamente, llevaron a Peter Ratri a un pasillo donde, arrodillado en el suelo, miraba indiferente a los infantes frente a él. —Perdiste.— El albino menor lo observaba con superioridad, esperando la reacción con paciencia. El de cabellos largos sonrió, sonrisa que se convirtió en un ataque de risa.
—Qué idiotez. ¿Qué ganan matándome?— Cuestionó. —Aunque yo pierda siguen sin tener ruta de escape. No pueden escapar.
—No hace falta que te preocupes por nosotros.— Respondió Gillian, con ironía.
—Volvimos a desactivar el sistema, solamente quedás vos.— Le dijiste, con un rostro frío. —Nadie va a venir a salvarte. Nosotros...
—¿Nadie va a venir a salvarme?— Interrumpió el mayor. —¿Solamente quedo yo? A ver... ¿No se están olvidando de algo?— Una mujer armada apareció al final del pasillo. De una pasó a una decena, de una decena pasó a cientos. Todas las madres los apuntaban. Luego abrieron un paso, por donde pasó una mujer vestida completamente de negro que ya conocían bien. Tenía una sonrisa en su rostro, una más malévola de la que recordabas, y esto te hizo bajar la mirada.
—Mamá...— Oíste a Emma hablar. La mujer que los había criado alzó su arma, apuntando a tu amiga.
—¿Te divertiste afuera, Emma? Te esforzaste en destruir todo. Resististe, resististe, resististe... Forcejeaste sin parar, pero al final tenía que ser así. La desesperación es inevitable. Vos... Ustedes, volvieron. No escarmentaron, y este es el resultado.— Hizo silencio un momento, momento en el que se dio la libertad de sonreír con más dulzura. Viste, durante un segundo, un brillo honesto en sus ojos. —Muy bien hecho, chicos. Puntuación perfecta.— Todas las madres y hermanas apuntaron sus armas hacia su jefe en el suelo, que parecía desconcertado con aquel giro inesperado de los eventos.
—¿Qué...?— Balbuceó. —¡Me traicionaste, Isabella!
—Sí. ¿No es obvio?— La mujer levantó una ceja, casi sorprendida por la pregunta. —Yo y ellas también... Todas las empleadas somos tus enemigas.
—¿Mamá está de nuestro lado?— Dudaste, en un susurro. La mencionada te miró de reojo y te tensaste.
—No te equivoques. Esto es solo porque nos conviene a nosotras también.— Te pareció que sus ojos, aunque te miraban, te evitaban, casi como si estuvieran ocultando algo. Aun así ella continuó. —Nos cansamos de la vida acá. Y no me gusta el futuro que nos propone este señorito. Ni su forma de actuar ni sus opiniones.
—¡Maldita!— Exclamó Ratri.
—Así que se ocurrió destruir... Pensé en destruir todo.— Tenía una sonrisa triste en sus labios, casi como si les pidiera perdón, un perdón que no creía merecer. De pronto, viste a todas las adultas en aquel lugar como niñas armadas. Como la niña que fuiste, aquel sentimiento de infancia arrebatada que tan bien conocías. Te pusiste a su lado.
—Gracias, mamá.— Habló Emma.
—Todas y cada una de ustedes...— Comenzó Peter. —¡¿entienden lo que implica desobedecerme?!— Luego se quedó un par de segundos en silencio, para soltar un chillido ensordecedor y levantarse, atacando a una de las hermanas y quitándole su arma, con la que disparó sin apuntar varias veces. Todos se tiraron al suelo para no ser alcanzados por la balacera mientras el hombre huía. Tomaste a Emma de la mano para ponerte de pie y giraste la cabeza para mirar a Ray; con una sola mirada entendió lo que querías hacer, así que asintió y con Emma corrieron buscando al perseguido. Las madres y hermanas se habían dividido por todos los pasillos, conociendo bien el territorio, y con Emma siguieron con el plano del lugar fresco en la mente. Finalmente, llegaron a un pasillo desde el cual vieron acercarse al hombre. Alzaron sus armas.
—No te muevas.— Le advertiste. Él pareció pensar unos segundos, para luego sonreír.
—No dispares.— Pidió, subiendo las manos y sin borrar aquel gesto. —Ya entendí... Perdí.— Comenzó a acercarse a paso lento, y no bajaron sus armas. Oíste pasos detrás de ti, y pronto notaste que tu novio y tu mejor amigo las habían alcanzado. —¡Me equivoqué! ¡Hago lo que sea, pero por favor no disparen!— Ahora tenía una expresión de angustia, con las cejas fruncidas y la mirada fija en ustedes. La de cabellos naranjas bajó el arma.
—No pienso matarte. Vinimos a hablar con vos.— Le informó. Peter se quedó quieto, sin saber qué decir. —Sin agresiones ni interrupciones. Nosotros no vamos a atacar ni vengarnos del clan Ratri... Así que ustedes reconozcan nuestra libertad.
—Todos los chicos ganado vamos a ir al mundo humano.— Tomaste la palabra, también bajando tu arma. —Queremos que reconozcan eso, no interfieran y nos dejen en paz.
—¿Me... Van a perdonar? ¿A mí...? Imposible.— Sonreíste apenas, recordando la discusión que habían tenido al respecto. ¿Perdonarlo? Completamente imposible. Extraño a mi hermano, extraño a Yugo y a Lucas. Todo lo que sufrimos nosotros solo porque somos "ganado", todos los miembros de nuestra familia que murieron... No puedo perdonarlo. Lo odio. Chris no despierta y quién sabe las atrocidades que sufren los que están en las granjas de producción en masa... —Nunca te vamos a perdonar.— Lo corregiste. —Pero tampoco vamos a resolver las cosas con tu muerte. Ya estoy cansada de tener miedo y odiar, de guardar rencor. Lo único que queremos es reír... Reír en libertad, queremos ser libres. Es lo único que queremos. Estuvimos peleando tanto para conseguirlo. Pero ya no queremos ser atrapados por cosas como el destino, las circunstancias, el odio y el miedo. Nuestro objetivo es vencer y dialogar... Y por eso no herimos a nadie en esta invasión. Los demonios solo comen para vivir... Las mamás no tenían más opción que darles los chicos a los demonios si querían sobrevivir. Julius Ratri también, solo no quería ver más gente morir en la guerra. Nosotros también matamos a otros seres vivos para vivir. El terror y sufrimiento de las mamás y de Julius no me es indiferente y no puedo echarles la culpa atribuyéndolo a una debilidad. Lo pensé bastante, y... Vos también estuviste protegiendo los dos mundos siguiendo tus propios ideales de justicia, ¿No?— Bajaste la mirada, suspirando. —Pero aun así, jamás voy a poder perdonarte lo que me hiciste como "ganado" que soy.
—Hay muchas personas que el clan Ratri protegió durante estos mil años sacrificando gente como a nosotros. Vos también debés haber padecido cosas que solo vos podés comprender por tener que proteger al mundo y ponerlo antes de la familia.— Continuó tu amiga. —Vos también tuviste que cargar con un destino desde el momento que naciste. Seamos libres. Estamos todos atrapados. Los demonios, los humanos... Ustedes y nosotros. Pero el mundo cambia, ya podemos cambiarlo. Cambiémoslo. Terminemos ahora con estos mil años de sufrimiento.
Vivamos todos, Peter Ratri.
ESTÁS LEYENDO
La letrista {Rayxtú}
FanfictionSabías que desde niño Ray cantaba esa canción de hermosa melodía. Aunque cuando la cantaba, tenía una expresión triste, como si hiciera alusión a un recuerdo amargo. "Ray... Otra vez cantas esa canción triste. ¿Por qué la cantas si te hace sentir m...
