Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
|TN|
Me río nerviosa, pues estar en medio de ambos chicos en semejante situación me hace pensar demasiado en la reacción que tendrían Jungkook y los demás.
«Estarían más molestos que estos dos, eso es seguro».
Pero me aferro a la idea de que ellos no están aquí para verlo, por lo que me calmo y trato de fingir que la situación no me incomoda. Aunque los remordimientos no me dejan tranquila, pues cada vez estoy más segura que fue una completa estupidez mentirles al decir que estaba soltera...
Por suerte la conversación entre las chicas se enfoca en otra cosa, por lo que respiro más tranquila. Aunque me paso la mano por el rostro palpando el fuego de la vergüenza, casi segura de que con otro de esos comentarios voy a parecer un auténtico tomate. A diferencia de Félix que se sirve tranquilamente otra copa, mientras que Hyunjin se limita a prestar atención a la plática de las chicas y sonríe ante los chistes de G Dragon.
En ese momento Jennie recibe una llamada, hace una mueca de aburrimiento mirando la pantalla del móvil y sin más cuelga haciendo que recuerde algo...
«No les he avisado a los chicos que estoy bien».
Libero una maldición para a mis adentros y entonces recuerdo que deje mi bolso en la habitación de Jisoo.
—Jisoo... ¿Puedo ir a tu habitación? Es que tengo que hacer una llamada y deje mi bolso allí —aviso sintiendo que toda la atención recae sobre mí.
—C-Claro, imagino que ya conoces el camino, ¿verdad? —pregunta sonriente bebiendo más de su copa, mientras abraza a Taeyong que se embriaga a su lado.
Asiento y sin más me levanto.
—Vuelvo en un momento —digo y me pongo de pie nerviosa.
—Te estaré esperando —avisa Félix sonriente.
Hyunjin le dirige una mirada inexpresiva, pero no dice nada y esboza una pequeña sonrisa al mirarme. Sin más les sonrío a ambos y me alejo con rapidez del sitio...
«Espero que la fiesta y las chicas de Mamamoo los hayan distraído lo suficiente como para olvidarse de llamarme».
En medio de mi borrachera llego lo más rápido posible a la segunda planta, avanzo por un silencioso pasillo y pronto encuentro la puerta dorada de la habitación... Una vez entro me precipito hacia la cama en la que se encuentra mi bolso y saco mi celular.
«Mierda, tiene poca batería».
Pero no es lo único que llama mi atención, ya que observo con asombro las más de doscientas llamadas que Jungkook y los chicos hicieron. También le doy un rápido vistazo a las docenas de mensajes que llenan mi bandeja de chats, por lo que algo me dice que las chicas de Mamamoo y Twice no hicieron bien su trabajo de distraerlos y divertirlos. Pues la última llamada de Jimin fue apenas hace siete minutos...