Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Hago caso omiso y corro detrás de las chicas que se ríen y avanzan hacia la parte trasera del yate. Hana, se apresura a abrir una de las puertas de cristal y así abandonamos la calidez que ofrece la calefacción y corremos a través del exterior. Enseguida las corrientes de viento golpean mi cara y la vista de los incontables kilómetros de agua marina que nos rodean, alimentan mis ganas por nadar y disfrutar del mar.
—Por aquí —dice Hana tomando la delantera.
Baja rápido por una línea de gradas y la sigo en silencio, pronto mirando que la plataforma de baño termina de bajar y está nos conecta directamente con el agua. Las luces del yate iluminan un poco el lugar por lo que camino con cuidado sobre la plataforma. Y me río al sentir que la fría agua acaricia mis pies, pero en ese momento salgo de mi deleite debido a que Soo sujeta mi brazo tratando de mantener el equilibrio.
—Lo siento —dice entre risa.
—No te preocupes tampoco quiero resbalar —aviso divertida mirando la superficie sobre la que caminamos.
—¡Esto es increíble! —musita Soo con emoción y alza su brazo y cierra los ojos como si disfrutara mucho de la brisa marina.
—Sí que lo es —opino y enseguida me quedo embelesada mirando el movimiento apacible del agua, que bajo la bóveda negra del cielo repleto de estrellas es más impresionante.
En ese momento alguien me da un fuerte empujón por la espalda y grito mirando que me precipito directamente hacia el agua. Apenas tengo tiempo para cerrar los ojos, contengo la respiración al sumergirme y al instante todos los músculos de mi cuerpo se crispan, pues la frescura del agua me provoca gritar. Pero no lo hago debido a que con rapidez logro acostumbrarme, ya que es bastante agradable y con unas cuantas brazadas vuelvo a la superficie.
Soo, flota a mi lado golpeando el agua y gritándole furiosa a Hana, que se encuentra sentada en la orilla de la plataforma con sus piernas sumergidas en el agua y mirándonos divertida.
—¡Ya verás idiota! ¡Esto no se quedará así! —grita Soo apartando algunos mechones de cabello de su pálido rostro.
Hana se ríe con más fuerza y mueve los pies salpicándonos agua en la cara.
—¡Mi ropa! —digo dándome cuenta de que era lo único que tenía.
—¡La mía también! —grita Soo con horror.
Me río mirándola.
—Aun así podemos disfrutar —dice Soo que alarga su mano para que la tome.
Unos ligeros nervios me hacen dudar, pero le tomo la mano y ella se ríe sujetándome la otra mano. De esta manera se mueve haciendo que nade con ella y así damos vueltas en el agua.
—¡Bailemos! —grita Soo y sus gritos y risa me contagian.
Me suelta una mano y se contonea en el agua tratando de hacer movimientos sensuales, la falta de música al principio me mantienen como una estatua humana, pero su actitud y los movimientos de su cuerpo me incitan a bailar con mi propio ritmo.