63: Los dos

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No lo pienso más, poseída por el deseo me encargo de ayudarle a quitarse el pantalón y una vez lo consigo me encargo de sacar su dura erección de esa prisión. Aunque se encuentra besando a Soo, estoy segura de que su atención está sobre mí debido al placer que le brinda mi mano. Sostengo su dura erección y hago lentos movimientos hacia arriba y abajo, dándole placer y a la vez sintiendo su larga longitud. Es suave al contacto, pero a la vez se siente dura y erguida. Más que preparada para darme todo el placer que quiera, así que la choco contra mi cara y labios riendo por lo bien que se siente tocarla...

Confirmo mi sospecha de que está atento a lo que hago, pues pronto acerca su mano y acaricia mi cabello y rostro. Por lo que con diversión suelto su erección, pero enseguida él se apresura a tomar mi mano y hace que la sostenga de nuevo para que le dé placer.

—Hay un preservativo en el bolsillo de mi pantalón —avisa él terminando con el beso.

Trata de alejarse para tomar la prenda, pero lo detengo sujetando su mano y lo miro a los ojos.

—Yo me encargo, amorcito —aviso y sin más tomo su pantalón sobre la cama.

En lo que busco el sobre plateado miro que Soo se encarga de darle placer a su erección, pronto la lleva a su boca y la saborea como si fuera una paleta exquisita. Así que me apresuro a buscar el preservativo, una vez lo encuentro me acerco y desesperada por probarlo también deslizo mi lengua a través de su larga longitud, sonrío divertida y la tomo como si fuera un juguete. La acerco a la boca de Soo y me río viendo que ella la chupa con deleite.

—¿Esta rico?

—Uhm... Mucho —contesta ella sonriente.

—Soy una adicta a esto —susurro moviendo despacio mi mano masturbándolo en lo que la boca de Soo se encarga de besar y chupar la punta.

—Cualquiera podría serlo...

Le golpeo un poco el rostro con la dura erección haciéndola reír.

—Se siente tan bien poder disfrutarlo todas las noches.

—¿Y las mañanas? —inquiere ella divertida y toma la erección también golpeando con suavidad mi cara.

Me río sintiendo los suaves choques.

—En realidad es exquisito disfrutarlo siempre —confieso moviendo más rápido mi mano.

Noto que nuestro juego parece darle mucho placer, pues nos mira con mucha atención y aprieta los labios luciendo demasiado concentrado en el placer que le brindan nuestras bocas.

Me relamo los labios y la alejo de la boca de Soo y me encargo de pasar mi lengua a lo largo de su falo, luego lo llevo al interior de mi boca y en ese momento ella deja besos en mi mejilla y en cuanto saco de mi boca la erección, nuestros labios se unen en un beso feroz en el que mi lengua se abre paso en su cavidad bucal. Y en lo que me dejo llevar por la intensidad del beso continuo moviendo mi mano y le doy más placer a mi esposo, mientras que Soo se encarga de acariciar la punta de su falo.

MIS SIETE SECRETOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora