Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
|TN|
En todo el camino hacia el apartamento no existió ni un momento en el que no pensara en Suga, nunca creí que su recuerdo podría llegar a dolerme y a la vez enojarme de esta manera. Y aunque en medio de la abominable confusión quiero tratar de ser positiva y alejar la desconfianza, la tristeza; pues por experiencia propia sé lo que se siente que alguien más dude y piense lo peor.
Pero los últimos sucesos ocurridos con él, su enojo y sus celos, sumados a la soledad en sus viajes lo que vuelve propicia la situación para que buscara compañía nocturna...
«¿Y si lo hizo qué? ¿Qué haré?».
Esa clase de preguntas representan un tormento, me provocan ganas de llorar como una estúpida, pues me dejan en un punto en el que tendré que tomar una difícil decisión: perdonarlo o terminar por lo sano...
«¿Mi problema para perdonarlo?».
Tengo más razones para aborrecerlo que seguir amándolo como si nada. Pues ambas opciones me resultan extremadamente dolorosas, ya que a pesar de que mi amor es más grande que esto y en el fondo sé que puedo tolerar una infidelidad de su parte; por el hecho de que también he cometido errores, la distancia y nuestra escasa comunicación son suficiente para que esto sucediera.
«No es solo eso... Si lo fuera entonces comprendería mejor lo que hiciste, Suga».
No es la posible traición lo que más me dolería, sino el hecho de que la uso para vengarse, me castigo de esa forma luego de ignorarme dos días enteros...
«¡¿Cómo diablos quedarme al lado de alguien que hace eso?! ¡¿Cómo olvidarlo?!».
No solo destrozaría mi confianza, sino a la vez me haría saber lo poco que le importo. Solo alguien al que le importa más su orgullo y sí mismo, se comporta de esa manera. Y lastimosamente este detalle no lo podré olvidar con un beso y una disculpa de su parte, pues a pesar de que mi amor puede ser tan grande que me motiva a seguir a su lado. Lamentablemente mi buena memoria y razón no lo entienden, no me permiten tolerarlo así como si nada.
«Quizá luego vuelva a hacerlo».
Las puertas del ascensor se abren, entro con rapidez y una vez me encuentro sola en el sitio mi máscara de calma se cae. Puedo permitirme sentir con libertad estos miedos, tristeza y ese caos de emociones que se agolpan en mi pecho y lo agujeran... Mientras que las inseguridades parecen gusanos devorando mi paz casi inexistente y terminan con el control.
Puedo ver un ápice de lo que estoy sintiendo a través de mi reflejo, ya que miro los espejos que me rodean y descubro que no puedo llegar así... No estoy bien. La aflicción en mi rostro y la tristeza en mis ojos es más que evidente, por lo que sin dudar presiono el botón para detener esta caja metálica y en cuanto el ascensor se queda inmóvil intento solucionar el problema de mi aspecto.