17: Ámame

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Una vez las puertas del ascensor se abren, tomo una respiración profunda y me preparo para fingir que no me estoy muriendo por arreglar las cosas. Por lo que encierro en el calabozo del orgullo mis ganas de suplicar clemencia y camino con calma por el solitario recibidor. Pronto el sonido de unas voces y risas en la sala me hacen saber que al menos no estaré asolas con Jungkook...

«Aun presiento que no estoy a salvo con él».

Hago a un lado mis temeros y me dirijo hacia el lugar del que proceden sus voces. Ahí encuentro jugando videojuegos a Jungkook, en compañía de Tae y esa personita que enseguida despierta mis instintos asesinos... Me quedo parada, meditando la posibilidad de cometer un crimen en contra de Park Jimin, quien a diferencia de los otros que al menos se toman un segundo para mirarme; él simplemente observa la televisión y comenta cosas sobre el juego.

—Hola —saludo con frivolidad.

Como era de esperarse nadie responde y en el fondo le suplico paciencia al cielo para no explotar.

—Yo también los extrañe —aviso con ironía dejando mi bolso sobre un sillón.

Taehyung se echa a reír señalando algo en la pantalla, mientras que los otros sonríen y se muestran como zombis abstraídos por el juego. Les dirijo una mirada asesina a todos e ignoro las ganas de irme. No quiero dejarlo así. No puedo. Necesito hacer algo o de nuevo no podré dormir.

—Qué bueno es saber que también me aman —espeto con fuerza.

Ni siquiera me miran.

«Pero que crueles».

Por un segundo pienso en largarme para no seguir hablando sola como una idiota, pero entonces las ganas de venganza me invaden en el peor momento y no espero más. Me coloco detrás del extremo del sofá en el que se encuentran Jimin y Tae. Los miro a ambos con mucha atención, pero ninguno se fija en mí y eso me enfada más...

—Creo que me iré a trabajar fuera de la ciudad un tiempo, no importa si es un mes ¿verdad? —pregunto en voz baja acercándome a la oreja de Tae.

No dice nada, pero noto que se tensa y su sonrisa se vuelve casi imperceptible, así como la de los demás.

«Di en el blanco».

Sonrío satisfecha para a mis adentros.

—Me iré...

Taehyung respira con fuerza y se remueve en su asiento sin apartar la mirada del juego.

—Jungkook, ya déjate de tonterías o te daré tu merecido —advierte él molesto.

Su compañero de juego ni siquiera le responde, pues se limita a mover sus pulgares sobre el control y mira con seriedad la televisión.

MIS SIETE SECRETOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora