79: ¿Mía?

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En medio de la falta de sonidos mis gemidos y gritos son lo único que invade toda la estancia, mientras mantengo los ojos cerrados en el intento de asimilar lo que estoy sintiendo... Mi trasero duele un infierno, pero parece que trata de compensarlo follándome como un salvaje que está consiguiendo hacerme perder la razón.

Entierro las uñas sobre la superficie mullida de la banqueta, mientras intento soportar la fuerza de sus embates que vienen sin parar y con cada irrupción parece que destrozará mi útero y todo lo que forma parte de mi intimidad. Pues en esta posición puedo sentir por completo toda la longitud de su erección, está demasiado dura y golpea sin piedad mi interior.

—N-No lo volveré a hacer —digo con mi voz entrecortada.

Cierro los ojos y grito recibiendo dos fuertes embestidas que me hacen arder un infierno.

—No te escucho —avisa molesto.

—Amo, n-no lo volveré a hacer...

Me propina dos fuertes palmadas en el trasero haciéndome gritar y entra brutalmente en mi interior.

—Dilo más fuerte —ordena con su voz agitada.

—¡No lo volveré a hacer! ¡No lo v-volveré hacer! —grito cerrando los ojos en el intento de asimilar sus embates.

—No te escucho —dice furioso.

—N-No lo volveré a hacer, no lo haré —afirmo con dificultad.

—¡¿Qué no harás?!

Sus manos aprietan mi cintura y se abre paso en mí una vez, luego dos, tres y lo hace tan rápido que pierdo la cuenta de las embestidas que me hacen casi llorar y respirar con mayor dificultad.

—N-No volveré a hacer...

Me callo y grito recibiendo otro embate que deja palpitando por el dolor y el placer mi intimidad.

—¡Dilo!

Sujeta con rudeza mi cabello y lo hala haciendo que me pare junto a él.

—¿Qué no harás? —pregunta furioso cerca de mi oído.

Cierro los ojos y hago una mueca de dolor sintiendo que casi me arranca de raíz el cabello.

—N-No volveré a hacer un trío con desconocidos...

A pesar de que no se mueve, sentir en mi interior su dura erección me vuelve más consciente del dolor punzante que ha dejado en toda la zona; esto se mezcla con un calor placentero que es causado por sentirlo en mí.

—Escúchame bien, no quiero que te vuelvas a acostar con nadie más que no seamos nosotros —dice con agitación.

Asiento despacio y libero un quejido debido a que aumenta la fuerza del agarre en mi cabello.

MIS SIETE SECRETOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora