Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Me provoca mucho miedo de que una separación ocurra, ya que estoy segura de que será un golpe del que difícilmente pueda recuperarme. Pero este enojo que llevo acumulado en mi interior, la tristeza de una posible traición y la angustia de que descubran mi nuevo trabajo ¡El trabajo de mis sueños! Todo esto me obliga a no disculparme, ni a retractarme de lo que dije...
Los segundos transcurren en completo silencio, mientras la mirada cristalina de Jungkook permanece clavada en mí reflejando una mezcla de ira y dolor que me hacen sentir culpable y a la vez más molesta. Lo herí. También estoy lastimando a Hobi, que me mira con preocupación y a la espera de que diga algo alentador. Pues use en su contra una de las cosas que más inseguridad les provoca: el divorcio. Y aunque me cuesta admitirlo eso fue como darme una apuñalada en el pecho, ya que causarle dolor a alguno de ellos es como lastimarme a mí misma.
El miedo grita las peores cosas en mi mente, casi me convence de retractarme y disculparme para volver a ser la esposa paciente. Esto para tratar de hacerlo razonar de la manera delicada y cuidadosa en que siempre lo hago, pero entonces recuerdo que nada de eso ha funcionado; en especial con Jungkook. Todos mis esfuerzos han sido inútiles y solo en este momento; en el que acaba de decirme en mi maldita cara que no confía en mí; puedo ver las cosas con más claridad...
«No puedo caer más bajo».
—¿Ya no me quieres? —inquiere Jungkook en voz baja.
Me esfuerzo para no llorar, correr y abrazarlo como una tonta.
—Esto no se trata de amor, es por tus celos —aclaro.
El brillo de la ira se enciende en su mirada cristalina.
—No me amas —aduce herido.
Me quedo callada soportando otra vez su desconfianza.
—Parece que divorciarte es tan fácil para ti, ¿Desde cuándo lo estabas pensando hacer?
—Jungkook —advierte Hobi colocándose en medio de los dos.
Lo mira por un instante.
—Quiero que hable —dice con dureza y se vuelve hacia mí—. Quiero que me digas desde cuando dejaste de quererme... Para no seguir siendo el idiota que siempre te espera y hace todo por ti.
Las lágrimas se acumulan en mis ojos y por un segundo me cuesta creer lo que estoy escuchando.
—¿Por qué no respondes? ¡Dime! ¡Quiero escucharte! —grita desesperado.
Hobi, lo empuja haciéndolo retroceder.
—Basta, no le grites...
—¡Para ti es tan fácil! ¡Porque no eres al que está desechando!
«Habla... Quiero saber cuánto daño puedes causarme, a mí, la mujer que se supone que amas con tu vida».