65: Traición

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—La gira se aproxima —dice en voz baja.

Una pronta tristeza oprime mi corazón y la preocupación se instala en mi interior, pero sonrío tratando de ocultar mi verdadero sentir.

—Siempre podremos hablar —digo tranquilizadora.

—Serán los seis meses más largos de mi vida —avisa con nostalgia.

Planto un corto beso sobre sus labios y acaricio su mejilla.

—No es la primera vez que esto pasa...

—Pero en las otras ocasiones pudiste acompañarnos en la mayoría de viajes para ayudarnos en los ensayos —recuerda con tristeza y de pronto un brillo de alegría se asoma en su mirada y sonríe—. Quizá puedas volver a acompañarnos para que nos ayudes en los ensayos, ¿Qué dices?

«Imposible, si me voy con ellos de gira de nuevo tendré que posponer mi sueño».

No podría darme a conocer como coreógrafa con otros artistas famosos y sus empresas, también perdería toda oportunidad luego de mi trabajo con Hyunjin. Por lo que me quedo inmersa en un dilema interno y lo miro con atención, pues una parte de mí se muere de ganas por decirle que sí a su propuesta. Pero la otra me exige ser fuerte y luchar por lo que siempre he soñado...

—¿Qué piensas sobre eso, galletita? ¿Hablo de una vez con los chicos? —pregunta con ilusión.

Me quedo callada en parte comprendiendo que no quiera separarse por un largo tiempo de mí, pero luego el enojo se apodera de mí al recordar las intenciones de los otros de controlar mi trabajo. Irme con ellos a su gira les beneficiaría mucho con sus planes egoístas...

«No soy una muñeca o accesorio que pueden llevar a todas partes».

—No es necesario que hables con ellos —digo tratando de mantener la calma.

—¿Por qué? Estoy seguro que aceptaran...

Fuerzo una sonrisa.

—Lo sé, pero ese no es el problema.

Me mira confundido.

—No puedo acompañarlos en su gira...

—Sí es por tu trabajo no te preocupes, estoy seguro de que la empresa no tendrá problemas en que nos acompañes y luego de la gira retomes tu labor como maestra —avisa tranquilizador.

Lo miro con atención por largos segundos y los nervios me invaden, pues no encuentro la manera de decirle sencillamente que...

«No quiero seguir siendo la maestra de aprendices».

—No es por eso —digo en voz baja.

—¿Entonces?

Trago grueso y desvío la mirada tratando de ignorar los nervios que me invaden al pensar en la respuesta.

MIS SIETE SECRETOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora