Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Las puertas del ascensor se abren, tomo una respiración profunda y me dispongo a salir en el fondo deseando que la reunión con Nam esta noche se retrase. Pues a pesar de que me desahogue un poco al llorar durante largos minutos, parece que nada es suficiente para devolverme la calma y sosegar estas inquietudes que me invaden cada vez que pienso en mi situación con Suga.
No me siento nada bien como para tolerar reproches y discutir esta noche, por lo que evitando el encuentro me quito los zapatos y camino en silencio hacia las escaleras. Lo único que quiero es llegar a la habitación y refugiarme en la cama, quizá en mis sueños si logro dormirme. Dejar de estar despierta es lo único que puede librarme de esta tortura, así que subo con rapidez los escalones y por primera vez suplico en mi mente que Jungkook o Jimin no estén esperándome...
«No son Suga, pero saben cuándo algo no está bien conmigo».
Miro nerviosa hacia todas partes y trato de mantener encerrado el infierno en mi interior, pues temo que alguno de ellos salga y note algo raro en mí...
—Vaya, creí que querías verme —dice una voz grave a mis espaldas.
A unos pocos escalones de llegar a la cima me quedo parada, libero una maldición para a mis adentros y hago un esfuerzo descomunal para ocultar mi verdadero sentir al fingir alegría... Fuerzo mi mejor sonrisa y me giro hacia el dueño de esa voz.
—Princesa, ven aquí —dice Jin acercándose despacio y extiende sus brazos como preparándose para abrazarme.
—Lo siento, no sabía que vendrías hoy —miento en voz baja.
Vuelvo a bajar los escalones y a una corta distancia de llegar a él, salto rodeando su cintura con mis piernas, mientras enlazo mis brazos en su cuello y me encargo de fundir nuestras bocas en un pequeño beso que se encarga de extender. Pues en el instante que trato de separarme, su mano sujeta la parte trasera de mi cabeza y me atrae hacia él en lo que sus labios se mueven con mayor intensidad.
Al principio me resulta difícil concentrarme en el beso, dejar a un lado mis preocupaciones y todo lo que me mortifica. Pero luego de unos segundos me pierdo en el placer que me provocan sus labios que con lentos movimientos, pero profundos me hacen sentir deseada, amada y me ayudan a olvidarme de todo...
«Jin, es la anestesia que necesito para este dolor».
—Mi turno —avisa la repentina voz de Jungkook.
Sin decir más sujeta mi rostro terminando con la unión de nuestros labios, me voltea hacia él y planta muchos besos húmedos en los alrededores de mi boca, para luego deslizar su lengua en la unión de mis labios y abrirse paso en mi cavidad bucal besándome con mucha excitación.
—Oye, estaba besándola primero —protesta Jin dándole un suave un empujón que termina con nuestro beso.
—Agradece que te ayude —dice Jungkook con desinterés y luego me mira como un trozo de carne que quiere destrozar y devorar.