102: No importa

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|TN|

En el instante en que mis ojos, inundados por lágrimas, se encuentran con la mirada de mi reflejo, comprendo la gravedad de la situación. Antes de rendirme y caer al suelo con pasos torpes, me acerco a la cama en la oscura habitación del hotel. Aunque intento contener el llanto, el silencio ensordecedor del lugar no tarda en romperse ante la descontrolada fuerza de mi dolor. A pesar de cubrir mi boca con las manos para no hacer demasiado ruido, guardar silencio se vuelve una tarea imposible. Esta vez, no puedo llorar en silencio...

El reciente acontecimiento golpea con tal fuerza que me deja sin aliento. Mis lágrimas caen sin restricciones y un grito desgarrador escapa de mis labios. Entre las ganas irrefrenables de liberar toda la rabia, el dolor y la decepción acumulados, agarro las almohadas de la cama y las golpeo con todas mis fuerzas, como si eso pudiera causarle algún daño a Suga.

—Nunca voy a perdonarte... N-Nunca... ¡Nunca! —grito mientras tomo las sábanas y las arrojo al suelo, propinándole puñetazos a las almohadas.

Mis sollozos silenciosos pronto se convierten en gritos cargados de ira, pues un dolor descomunal atraviesa mi cuerpo y me deja a merced de la locura.

Lisa tenía razón... Tenía toda la maldita razón y no quise creerle.

Mis gritos se mezclan con el sonido sordo de los golpes que le doy a la cama, creando una sinfonía de desesperación en la habitación que provoca la inmediata intervención de los chicos que me esperaban en el pasillo. La puerta se abre de golpe y Jimin y Taehyung entran apresuradamente. En ese instante, detengo mis ataques, pero mi rostro empapado en lágrimas y mi expresión parecen dejarlos inmóviles.

—Tn, ¿Qué...? —comienza Jimin, pero ni siquiera le doy la oportunidad de terminar.

—¡Salgan! —Mi voz es un rugido, cargado de ira y dolor—. ¡Salgan ahora!

Los dos retroceden, asustados, sorprendidos por mi furia. Aunque Taehyung da un paso con la intención de acercarse, parece que mira algo en mí que lo asusta tanto que se queda quieto. Detecto la preocupación en sus expresiones, pero también algo tan desagradable que me hace odiar con todas mis fuerzas a Suga... ¿Eso que veo es lástima? ¿Ellos sienten lástima por mí? ¿Tan mal me dejó Suga? Como si eso fuera alimento para mi furia, hago uso de una fuerza que no sabía que tenía, me bajo de la cama y me precipito hacia ellos. Sin decir nada, sujeto sus brazos y los guío hacia la salida.

—Quiero pensar un poco más las cosas —digo, obligando a mi voz a sonar tranquila.

—Pero no puedes quedarte en este lugar...

—N-Necesito solo un momento...

 No, necesitaré una vida entera para recuperarme de esta.

—Mi cielo, no quiero dejarte sola —dice Jimin preocupado.

Mantengo la mirada clavada en el piso en todo momento, pues sé que si los miro a los ojos, no voy a soportarlo.

—E-Estaré bien —miento y con un esfuerzo titánico, me acerco a la puerta y la abro, casi los empujo hacia fuera de la habitación.

Jimin y Taehyung me miran con preocupación y comprensión en sus ojos, pero no dejo que su lástima me alcance. Cuando tratan de acercarse, en todo lo que pienso es en dar mil pasos atrás, pues no quiero tenerlos cerca. Me recuerdan mucho a Suga, ya que no puedo evitar pensar que ellos también me harán lo mismo y jugarán conmigo. Por eso, cuando intentan acercarse y volver a entrar a la habitación, sujeto la puerta y no les permito entrar.

—Espérenme en la camioneta, iré en un momento —digo, fingiendo calma cuando me estoy muriendo por dentro.

No les permito decir nada más; cierro la puerta y me apoyo en ella, sintiendo cómo mi mundo se desmorona. Mi llanto se convierte en un sollozo desgarrador, cada lágrima parece llevar consigo un pedazo de mi corazón destrozado, y me siento impotente, perdida en el torbellino de emociones que me envuelve.

MIS SIETE SECRETOSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora