Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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|TN|
Jin sujeta con más fuerza mi cintura, me besa el cuello como un vampiro y me conduce despacio hacia el sofá en el que se encuentra Namjoon y Hobi. Ambos lucen más serios de lo normal, aunque el Solecito me mira de una tierna manera que me hace saber que no está tan furioso como Nam...
—¿Está amarrado? —pregunto mirando con asombro la inmovilidad de Jungkook.
—No, pero creo que debimos amarrarlo —dice Hobi.
Jungkook le dirige una mirada furibunda, pero no dice nada y vuelve a clavar su mirada asesina sobre mí.
—¡¿Dónde estabas?! —interroga con fuerza la voz de Suga.
Libero una maldición para a mis adentros, mirando la tablet sobre la mesita de centro a sabiendas de que esto se pondrá peor. Con Suga presente en esta especie de reunión será difícil mentir. A través de la pantalla veo que parece estar en la habitación del hotel, su aspecto desaliñado y el cansancio en su mirada me hace saber que debe estar por irse a dormir... Lo que indica que esta en Japón.
«Más cerca de volver».
—Tn, habla por lo que más quieras, ¿en dónde estabas? —insiste.
—Esa es una buena pregunta, tráela aquí —ordena Namjoon con evidente molestia.
Jin se ríe y asiente.
—De esta nadie te salva, preciosa —susurra divertido contra mi oído.
—No necesito que nadie me salve... ¡Yo soy la que debería estar furiosa con ustedes! —grito molesta.
Jin me deja en las manos de Nam y ni siquiera me esfuerzo por luchar, pues sé que no podré hacer mucho. Por lo que sin problemas Namjoon sujeta mi cintura sentándome con un poco de brusquedad sobre su regazo. Hago una mueca, pero no digo nada y dejo que Hobi levante mis piernas con delicadeza. Las coloca sobre él y se entretiene desanudando las cintas de mis zapatos. De todos los chicos, es quien luce más tranquilo y eso me alivia debido a que significa que las cosas no son tan graves...
«Aplacar su enojo sería más difícil que calmarlos a todos juntos».
—¡¿En dónde estabas?! —pregunta Suga desde la pantalla de la tablet.
«Mierda, no se le escapa nada».
—Responde —susurra Nam con su mirada exigente.
Trago grueso.
—E-En casa de una amiga...
—¿Qué amiga? —pregunta Jin desde su asiento con una sonrisa que parece mostrar tranquilidad, aunque el enojo se asoma en su mirada.
—Es que no la conocen... ella era una compañera de escuela y nos reencontramos entre las personas del staff —confieso de cierta manera con la verdad.