Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Intento terminar con el beso, pero no me deja y aprieta con más fuerza mi cintura y con su mano libre toca mis muslos. El movimiento de sus labios se vuelve tan adictivo que me pierdo con facilidad en el deleite de besarlo y así mis manos se ocupan de acariciar su rostro, pecho hasta que en una rápida acción toco su erección.
«Está más que listo para mí».
Mi mano en ese lugar parece ponerlo tenso, por lo que la alejo recordando que no estamos solos y en medio del exquisito acto de besarlo vuelvo a abrir los ojos. En ese instante miro que Soo baila con la botella en la mano, pronto abre los ojos y su mirada se encuentra con la mía... Me dedica una sonrisa perversa, pero vuelve a cerrar los ojos y se deja llevar por el sonido en lo que Hana besa salvajemente a Jiho.
«No baila nada mal».
El contacto húmedo y suave de los labios de Hobi pronto me llevan al paraíso, sus caricias aumentan mucho mi temperatura. Pero por alguna extraña razón cuando vuelvo a abrir los ojos y miro a Soo bailando sola, me resulta una vista demasiado atrayente.
—Vamos a la habitación, muero de ganas por estar sobre ti —susurra mi esposo contra mis labios.
—Y yo sobre ti —aviso y a propósito me muevo un poco sobre sus piernas a sabiendas de lo que eso provoca.
Sonrío demasiado divertida y lo miro sin poder ocultar mis ganas de desvestirlo, pues se tensa mucho y en un acto desesperado presiona sus labios en un corto beso para luego mirarme y con ello suplicar atención.
—¿Me deseas? —pregunto en un tono casi inaudible.
—Eso no se pregunta —susurra.
Sus dientes atrapan mi labio inferior dejando una ligera mordida y me besa con mayor ferocidad.
—Sabes que desde que llegamos todo lo que he querido es tenerte para mí... Solo para mí —confiesa contra mi boca.
—Uhm... Entonces puedes tenerme aquí mismo —aviso en voz baja.
Sonríe y pega su frente contra la mía haciéndome saber que no soy la única que está ardiendo, pues sin decir nada más me sujeta de la cintura y luego las piernas cargándome entre sus brazos y de esta manera se pone de pie.
—Nos vamos —dice con simpleza mirando a los chicos.
—Buenas noches —dice Jiho sin siquiera mirarnos, pues se enfoca en besar más a Hana.
—Amorcito —protesto mirando que camina hacia una puerta que lleva a la parte baja del yate y se apresura a bajar por unas escaleras.
—Seremos solo tú y yo...
Apenas baja por las escaleras avanzamos por un pequeño pasillo en el que hay tres puertas, con el pie abre una de estas y se adentra a una oscura estancia.