Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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El alivio y el placer crecen en su semblante, pues parece que necesitaba mucho de esto. Y no puedo negar que también deseaba tenerlo entre mis piernas, escuchándolo gruñir de esa manera cada vez que toca lo más profundo de mí ser...
Permanezco tumbada sobre la colchoneta que carece de toda suavidad, pues es como estar acostada en el piso. Pero a pesar de la dura superficie en la que estoy, sus embestidas lo compensan con placer y me hacen olvidarme de toda dolencia física.
Desde mi lugar admiro esos brazos que mantienen suspendido su torso sobre mí, obtengo una vista increíble de su cuerpo y cada vez que deslizo mis manos sobre su pecho duro noto que se tensa y arremete con más fuerza, haciendo que casi me retuerza debajo de él...
«Es tan hermoso».
Algunos mechones se adhieren a su frente por la que se deslizan gotas de sudor, mientras que el resto de su cabello choca contra su cara debido a los movimientos violentos de su cuerpo; aunque trata de apartarlo para mirarme mejor no lo consigue. Pues luce demasiado concentrado en darse placer destrozándome de una manera poco usual, ya que a pesar de que sus manos acarician mis pechos y su boca deja una lluvia de besos húmedos sobre la zona. Sus embestidas son fuertes y no son nada suaves y delicadas como de costumbre.
En todo momento me mira con atención como si memorizara cada uno de mis gestos, expresión y por momentos une su frente a la mía pareciendo querer escuchar de cerca mis gemidos...
Apenas asimilo uno de sus embates llega otro con rapidez, luego viene otro y así se encarga de destrozarme y me hace perder la cuenta de las veces en que arremete con fuerza casi dejándome sin aire y bajo el riesgo de perder la razón y la voz.
Un grito de placer se escapa de mis labios ante la gloriosa sensación de llenura en la parte baja de mi vientre, cada vez que se hunde en mi interior me siento completa, pero también me hace enterrar las uñas en su espalda buscando algo a lo que aferrarme para soportar... Intento soportarlo y asimilar su falta de suavidad y delicadeza, pero no existe nada que pueda librarme de este infierno placentero.
—¿E-Estas molesto? —inquiero con dificultad.
Me da otro fuerte embate.
—Sí...
—Se nota —digo en voz baja.
Libero un grito ante su rápido vaivén que me hace abrazarlo buscando piedad y a la vez más placer como este...
Estrella sus labios contra los míos en un beso que al principio es agresivo, rudo, pues muerde en dos ocasiones mi labio inferior y me besa con tanta fuerza que por un momento presiento que no me dejara respirar ni un segundo. Pero luego de unos instantes suaviza los movimientos de sus labios y me mira a los ojos.
—Después de esto voy a querer repetirlo por la noche —avisa contra mi boca.
—S-Si, también quiero que me lo hagas por la noche...