Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Me dejo llevar por el movimiento de sus labios que me besan ferozmente, como si quisiera devorarme y pronto siento que sus pequeñas y suaves manos se deslizan despacio sobre mis pechos. Los toca sobre la tela del sujetador y este contacto provoca unos inmediatos escalofríos que recorren todo mi cuerpo, pues no puedo evitar tener presente que es una chica...
Soo me está tocando los pechos, mientras me besa con un fuerte deseo y aunque también quiero tocarla, sentir la misma confianza. Los nervios me crispan el cuerpo y mis manos tiemblan un poco al siquiera rozar su piel. Eso me provoca sonreír, no soy capaz de tocarla, pues a pesar de que sé que no tengo nada que temer. Esta inmovilidad que me embarga me hace revivir los temores que sentí cuando fue mi primera vez con un chico: todo me resulta un poco familiar. Por lo que me quedo quieta dejando que ella me toque, sea quien tenga el control del beso y las caricias, pues ni siquiera el alcohol me ayuda a liberarme de los nervios.
En medio del beso abro los ojos y miro a mi dulce esposo... Él nos mira fijamente como si nada pudiera perturbarlo, por un segundo me da la impresión de que babeara debido a que parece un comensal viendo algo demasiado exquisito y excitante.
«Me encanta verlo así».
Esa expresión cargada de deseo en él es una de mis favoritas, por lo que me enfoco en darle más motivos para querer meterse entre nuestras piernas y disfrutarnos hasta acabar. Así que aprovecho que estoy sentada sobre él y me muevo sintiendo más el bulto en su entrepierna, esta duro, cada vez se levanta más y mis movimientos lo tensan tanto que él no soporta seguir acostado mirándonos sin hacer nada.
Se acomoda sentado, pasa una de sus manos por mi cintura y la otra la desliza sobre el muslo de Soo. Ella termina con el beso y se vuelve hacia él tomando la parte trasera de su cabeza y lo acerca a ella dejando un corto beso, pues luego mi esposo sujeta mi rostro y estrella sus labios contra los míos en un beso húmedo y cargado de necesidad. Lo finaliza rápido y planta otro beso sobre los labios de Soo, quien sonríe y así ella se vuelve hacia mí y toca, aprieta mis pechos haciéndome gemir.
Todo esto ocurre bajo la atenta mirada de Hobi que mira cada uno de mis gestos, cada toque de parte de las manos de Soo que acaricia mis pechos y me hace gemir contra sus labios carmesí.
—¿Más? —inquiere Soo.
La miro a los ojos y sonrío.
—Sí...
Ella deja un corto beso sobre mis labios y con esto sonrío volviendo a ver a mi esposo y su expresión extremadamente excitada.
—¿Y tú no quieres tocar? —pregunto divertida.
Aprieta los labios y sonríe.
—Tócanos...
—¿Tocar cómo? ¿Así? —inquiere con falsa inocencia y al instante desliza su mano sobre mis glúteos.
No me permite decir nada, pues hace a un lado mis bragas y lleva sus dedos a mi interior haciéndome gemir ante su rápida irrupción y salida. Soo, también gime con fuerza haciéndome saber que le hace lo mismo por lo que nuestros gemidos al unísono parece que lo excitan más, pues sus dedos se mueven más rápido.
Casi delirando por el placer no lo dudo más y paso una de mis manos acariciando su torso desnudo, mientras Soo se encarga de besar su cuello y gemir cerca de su oreja.
—Me gusta —susurra Soo.
—Más —suplico entre jadeos.
Esto lo hace cerrar los ojos, mientras sus labios enrojecidos forman una sonrisa de satisfacción al provocarnos tanto placer. Por lo que sin dudar estampo mis labios contra los de él en un beso necesitado, aunque poco duradero debido a que el placer formidable en mi intimidad me hace gemir con más fuerza.
—Sí, quiero sentirte más —digo en voz baja y lo miro a los ojos tratando de hacerle saber con eso cuanto me gusta lo que está haciendo, pues la rápida irrupción de sus dedos casi provocan que mi intimidad haga una erupción como un volcán.
En medio del placer apoyo la cabeza sobre el pecho de Hobi, mientras Soo une su cara a mis pechos y entre gemidos los besa estremeciendo mi cuerpo. Pronto siento que los dedos de mi esposo abandonan mi interior, toma mi cabello con suavidad y hace lo mismo con Soo, pues sujeta nuestros cabellos con suavidad y de esta manera acerca nuestros rostros haciendo que nos besemos...
Dejo a un lado mis temores y en medio del beso me atrevo a pasar mis manos sobre los pechos de Soo, lo hago con suavidad y por un instante los aprieto de la forma en que Hobi lo haría. Eso me complace mucho, pues en realidad se sienten suaves y grandes. Todo me resulta algo novedoso, por lo que me dejo llevar por la curiosidad y trato de hacer todo aquello que a mi esposo le encanta hacerme...
«Se siente demasiado bien».
Las manos de Soo tocan mi húmeda intimidad haciendo que gima con fuerza, por lo que aprieto más sus pechos y en ese instante me percato de la mirada cargada de deseo de Hobi, que mantiene su rostro a centímetros de distancia de nosotras.
Nos mira con mucha atención y pronto deja cortos besos sobre mi hombro desnudo, mientras su mano acaricia mi cabello y parece que no resiste la tentación de unirse a nosotras. Pues presiona sus labios contra mi mejilla, desliza su lengua con delicadeza sobre la zona y en el acto puedo sentir mejor la alta temperatura de su piel. Está ardiendo. Eso me contagia tanto que en medio del calor sofocante deslizo mi mano sobre su abdomen y desciendo hacia su entrepierna acariciando su dura erección.
—Uhm... Ya quiero tenerlo entre mis piernas —susurro contra la boca de Soo.
La falta de oxígeno me obliga a terminar con el beso.
—Yo igual —concuerda ella que enseguida se abalanza sobre Hobi besando su cuello.
—Lo quiero —suplico mirando su entrepierna y luego su rostro.
Él sonríe y entrecierra los ojos disfrutando de mis caricias y los besos de Soo.
—Por favor —dice Soo acariciando sus hombros.
Sujeto la parte trasera de la cabeza de mi esposo, lo atraigo hacia mí besando sus labios con intensidad y muevo mis caderas haciendo movimientos circulares sobre él en una deliciosa fricción con su entrepierna.
—Amorcito, ¿Quieres que lo saque de esa prisión? —inquiero contra sus labios en lo que siento como su erección se levanta cada vez más con mis movimientos.
—Tú sabes que sí —contesta con su respiración agitada.
—Esto se siente tan bien —opina Soo tocando ese bulto.
—Y se siente mucho mejor cuando está adentro —afirmo divertida.
—No lo dudo, eres como un bombón, exquisito —susurra Soo dejando cortos labios sobre los labios de mi esposo.
—Uhm, lo quiero ahora —digo en una protesta infantil mirándolo a los ojos.
—Sí, por favor...
—Lo voy a sacar —anuncio en un susurro.
Intento quitarme de encima, pero él sujeta mi cintura con ambas manos y aunque no me mira debido a que se encuentra besando a Soo su acción me hace saber que no quiere que me aleje. Por lo que me río, alejo sus manos con fuerza de mi cintura y me quito de encima y me concentro en quitarle el pantalón y liberar su dura erección...
Nota de autora: Un capitulo corto para empezar el infierno, nos vemos mañana!!!