Te casas con uno y también lo haces con sus seis hermanos. Su lema favorito: Lo tuyo es mío y lo mío es tuyo, pero de nadie más... Nadie más puede fijarse en lo que les pertenece.
Prohibida su copia u adaptación.
II PARTE DE LA HISTORIA
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Cuando salí del cuarto de baño tuve la suerte de no encontrar a nadie en la habitación, así que le puse el seguro a la puerta principal y me vestí con rapidez.Es un alivio que en todo este tiempo Nam no viniera y eso tan solo me confirma que sabe que lo último que quiero ahora es hablar...
Las duras palabras de Hobi únicamente han alimentado el enojo que llevo acumulado por dentro, ya que todo lo que quiero ahora es irme de aquí y no tener que saber nada de ellos por unas horas. No quiero hablar con ninguno, pues dudo que pueda ser tan paciente y guardarme todo lo que llevo por dentro...
«Lo mejor será que me vaya».
Guardo todas las cosas en mi bolso y me preparo para salir de la habitación, no me preocupo tanto por mi apariencia. Por suerte tengo algunos cambios de ropa en el trabajo, así que no pierdo más el tiempo en arreglarme y me precipito hacia la salida. Cruzo el pasillo solitario y bajo por las escaleras despacio en el fondo suplicando no encontrarme con nadie, para no tener que fingir o explotar.
Una vez llego al recibidor escucho el sonido de voces viniendo de la sala. Jimin habla tan fuerte que me obliga a detenerme, pues parece que está molesto a diferencia de Nam que parece tratar de silenciarlo. Eso me basta para posponer mi salida, la curiosidad gana la batalla y aunque quiero huir sin alertarlos, me acerco con cautela a la entrada y me asomo mirando lo que está pasando.
En el sitio se encuentra Jimin parado a lado de Nam quien parece interponerse para que no se acerque más a Hobi.
—No, no me calles tu siempre le permites todo —exclama Jimin dirigiéndole una mirada furiosa a Nam, para luego enfocarse en Hobi que permanece sentado con su mirada perdida en alguna parte de la sala.
Sostiene una copa de alcohol y la alegría que suele irradiar todo su ser parece ausente, pues la seriedad prevalece en su semblante y no dice nada. Eso me provoca tristeza, pues no me gusta verlo así... ¿Por qué esta bebiendo tan temprano? Eso no es propio de él.
—Siempre es lo mismo contigo. Nunca aprendes a medir tus palabras, ¿es que no te das cuenta del daño que causas con lo que dices? —pregunta Jimin en un tono en el que percibo la tristeza y el cansancio—. Te ensañaste conmigo, pero no voy a permitir que lo hagas con ella...
La confusión se abre paso en mi mente y me asalta el temor ante la posible respuesta de Hobi, que lo mira con atención y se pone de pie dando unos cuantos pasos hacia él. De inmediato Nam se interpone entre ambos y los mira listo tal vez para apartarlos.
—Ya golpéame —dice Hobi con un triste desinterés—. Es lo que siempre has querido, pues aquí tienes tu oportunidad, hazlo, no voy a...
—Lo haría si supiera que el golpe en tu cara no llamaría la atención de todos —replica Jimin.