NARRA OLIVER
-Hoy no vas a dormir.- le aseguro a Diane. Comienzo a quitarme prenda por prenda mientras ella me mira de forma lujuriosa.
La veo intentar quitarse el vestido pero la detengo.- No, eso déjamelo mí. Si es la última vez, déjame disfrutarlo al máximo.
Diane se ruboriza y no puede estar más hermosa.
Voy acariciando sus brazos suavemente y siento su piel erizarse, la giro poniéndola de espaldas y voy bajándole lentamente la cremallera con una mano, mientras con la otra reparto caricias en la piel que va quedando al descubierto.
-Necesito que estés completamente a mi merced.- susurro a su oído y ella asiente.
La giro y la tomo por los hombros, piensa que la besar y se acerca lentamente, justo cuando le quito el vestido dejándolo caer al piso. Dejando sus pechos al descubierto en el proceso. Con un rápido movimiento le quito las bragas dejándola a mi disposición.
La acuesto sobre la cama y me posiciono sobre ella, se abre para mí y coloco mi miembro en su entrada, intento hacerlo despacio pero es imposible debido a lo húmeda que está, dando una embestida rápido provocando un grito de placer de su parte.
-Estás bien?- pregunto preocupado.
-Vas a empezar ya? No que estaba a tu merced?
Sonrío de forma traviesa.- Hoy te haré tener tantos orgasmos que perderás la cuenta.
Comienzo a moverme dentro de ella rápidamente, llenando el cuarto de fuertes gemidos. Devorando su cuello, ambos desesperados y necesitados del otro, todo por el tiempo que no estuvimos juntos. La ayudo a sentarse sobre mí a modo que me está dando la espalda.
La penetro nuevamente y comienzo a moverme.
-Quieres que pare?- pregunto.
-No... sólo, hazlo a mi ritmo. Aún me estoy acostumbrando a ésta nueva experiencia.- contesta y sonrío.
Beso su hombro y seguimos moviéndonos, encontrando un punto en el que ambos sentimos un enorme placer, estimulo con los dedos su clítoris haciéndola perder el control, provocando fuertes gemidos de su parte.
-Diane.- gimo su nombre debido al placer. Dejo besos y marcas por su cuello, hombro y espalda, mientras con una mano aprieto sus pechos.
-No pares... Oliver.- gime y aumento la rapidez de mis movimientos.
La hago llegar al orgasmo y sigo moviéndome dentro de ella, comienzo a estimular su punto g haciéndola tener otro orgasmo luego de unos minutos.
Le doy la vuelta y la acomodo sobre la cama, de modo que queda sostenida sobre sus manos y rodillas.
-Te ves terriblemente sexy en ésta posición.- digo antes de volver a entrar en ella.
La habitación se llena de fuertes gemidos, y al tomarla por la cintura la siento temblar. Aumento la rapidez de mis movimientos y termino dentro de ella.
Me aparto y me siento sobre la cama, cuando intenta moverse sus piernas tiemblan y no logran mantener su peso, casi haciéndola caer. Pero la sostengo antes de que eso suceda.
-Estás bien?- le pregunto preocupado.
-Si... solo me duele un poco, pero no quiero parar. No imaginas lo bien que me siento- suelta haciéndome reír.
-Me encanta que seas así, pero debes descansar. No quiero lastimarte.-contesto y la cargo atrayéndola hacia mí.
Nos recostamos y la cubro tanto a ella, como a mí, con el cobertor. Intenta bajarse de la cama pero al sentarse suelta un quejido.
-Auch.- se queja.
-No, no. Recuéstate. - le indico y la ayudo.
-Está bien, Oliver.- dice.
-Ok, entonces creo que debo irme.- me despido.
-Gracias, descansa.- me dice y me doy la vuelta.
La escucho suspirar detrás de mí y me dirijo a la puerta.
-Podrías quedarte? Está muy oscuro y me da miedo.- me pide haciéndome sonreír.
-Está bien.- digo recostándome junto a ella.
Comienzo a repartir caricias sobre su cabello.
ESTÁS LEYENDO
De mi realidad a la tuya
Fanfiction¿Cuántas veces vas a tratar para estar con la persona que amas?
