Recompensa

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NARRA FRED 

Busco entre el público la mirada de Alex, me decepciono al notar que ya no está, pero el sentimiento es efímero cuando recuerdo lo que hablamos antes de que iniciara el partido.

Flasback

-Psst.- escucho y volteo encontrándome con Alex. Se ve preciosa con ese vestido rojo.

Me alejo del equipo y voy a donde se encuentra.

-Listo para ganar?- pregunta.

-Si tú eres mi recompensa puede que me esfuerce más.- contesto sonriendo.

Su mirada refleja deseo puro y se muerde el labio inferior. Si el partido no estuviera por empezar, juro que me la llevaba a los vestidores.

-Si ganas, puede que te espere en mi habitación.- propone coqueta acercándose a mí.

La tomo por la cintura y la pego a mí, se relame los labios al sentir lo que ha provocado.

-Espérame en la mía, Oliver irá a comer con Diane luego del partido.- digo.

-Esperaré ansiosa que acabe el partido.- dice acercando su rostro al mío.

Nuestras miradas hambrientas del otro se encuentran y nuestros labios están a centímetros. Cuando estoy por terminar con esa distancia se aleja y una sonrisa pícara cruza su rostro.

-Que pena que ya esté por iniciar el partido.- dice haciendo un puchero.- Suerte.- y se va como si nada.

Esta chica me volverá loco.

Fin Flashback

Termino de ducharme y me voy a mi habitación, Oliver está con Diane, y gracias a Cedric mis padres están teniendo una charla por su noviazgo con Diane, George fue con ellos, quiere presenciar la muerte de Cedric.

Entro a mi habitación y veo a Alex sentada sobre mi cama, al verme sonríe de forma coqueta.

-Cómo es posible que te quede tan bien el uniforme de quidditch?- sonríe.

Me acerco a ella y me siento en la cama, la atraigo y hago que se siente sobre mí.

-De verdad me queda bien?- pregunto coqueto.

-Si, pero quedaría mejor en el suelo, no crees?- propone coqueta y empieza a acariciar mi pecho.

-Gané el partido.- comento. 

-Ah si? Que bueno, felicidades.- dice intentando alejarse. 

La tomo por la cintura evitando que se aleje.- exijo mi recompensa.- susurro a su oído.

Giro mi rostro hasta encontrarme con el suyo, toma mis labios con desesperación y un grave gemido escapa de mis labios quedando ahogado en los suyos, se separa y luego me da un corto beso.

-Felicidades, Freddie. Que descanses- dice y se pone de pie.

-Esto no ha terminado, Alex.- aclaro y me pongo de pie tomándola por la cintura.

Le doy la vuelta y la beso con desesperación, bajo repartiendo besos por su cuello y dejando marcas en él, para hacerle saber que es mía. De sus labios escapa un leve gemido y eso era lo que necesitaba. La elevo y enrosca sus piernas en mi cintura, tomo de nuevo sus labios y la llevo directo a mi cama. 

La acuesto y me quito la playera. Vuelvo a su boca y con mis manos voy recorriendo su cuerpo. 

-Que lindas cosas tienes para mí- susurro a su oído. 

Muerdo el lóbulo de su oreja y suelta un leve gemido. Tomo mi varita y lanzo un hechizo para insonorizar la habitación y otro para ponerle seguro a la puerta. 

-Me esforzaré mucho más en cada partido si esta es mi recompensa.- digo volviendo a besarla.

Le quito el vestido con delicadeza y lo tiro al suelo, quitándole el sujetador y admirando mi bella recompensa. 

Empiezo a repartir besos por su cuerpo. 

-Fred.- gime.

Sé lo que quiere pero quiero jugar antes, sigo repartiendo besos y me separo de ella para quitarme el pantalón quedando en bóxer, me mira de arriba a abajo mordiéndose el labio.

-Te gusta la vista?- pregunto burlón.

Asiente y vuelvo a acercarme a ella, continúo besándola y acaricio con una mano por encima de su ropa interior, notando lo húmeda que está.

-Debiste sufrir mucho esperando que repartiera ahí mis besos, no?- pregunto con una sonrisa de medio lado, rompiendo su ropa interior en el proceso.

Encontrándose a mi completo merced. Voy repartido besos y descendiendo cada vez más, dejando suaves mordidas por su cuerpo, haciéndola jadear de placer. Acerco mis labios a su parte baja y me detengo en el clítoris haciendo pequeños círculos con mi lengua, me toma del cabello pegándome más a ella, sus gemidos llenan la habitación y llevo una de mis manos a sus pechos repartiendo caricias. 

La veo a los ojos e introduzco un dedo en ella lentamente, metiendo y sacándolo mientras sus gemidos son cada vez más fuertes, introduzco uno más llenándola de placer.

-Te sientes tan bien.- me dice. 

-Segura que quieres continuar?- pregunto sabiendo la respuesta.

-Te agarraré a crucios si no lo haces.- suelta.

Me quito el bóxer y ella admira con una sonrisa pícara mi gran erección.

-Si quieres que me detenga sólo dilo.- juego rozando mi miembro en su parte baja. 

-Hazlo, Weasley.- exige y me introduzco dentro de ella lentamente. 

Continúo con movimientos lentos pero me detengo, me mira confundida y sonrío maliciosamente.

-Oh oh.- dice. 

La embisto provocando un grito de placer de parte suya, mis movimientos aceleran cada vez más. Ella mueve las caderas acoplándose a mis movimientos, la tomo por los muslos y subo una de sus piernas, cambiando de ángulo y me doy cuenta que este le gusta más ya que sus gemidos son aún más fuertes.

-Si no te gusta esta posición la podemos cambiar.- bromeo.

-Está perfecta.- suelta entre jadeos.

Con una de mis manos acaricio su clítoris mientras continúo con las embestidas, causando una sobreestimulación y escuchándola gemir mi nombre. 

-Amo cuando dices mi nombre de esa manera.- digo entre jadeos poniendo mi mano en su cuello.

Bajo su pierna y aumento mis embestidas, su mano toma con fuerza la sábana mientras continúo. Suelta el último gemido cuando ambos terminamos y me acuesto junto a ella, paso mi brazo por debajo de su cabeza y se acomoda junto a mí. 

-Cuánto tiempo tendremos que mantener esto en secreto?- pregunto suspirando mientras nos cubro con una manta. 

-No es fácil con mi hermano.- dice soltando un suspiro. 

-Aunque ya no es tan secreto luego de lo que le dijiste a mi hermana. digo riendo.- te quedas a dormir hoy?

-Qué pasa con Oliver y George?- pregunta. 

-Estarán en la fiesta que harán porque ganamos. Quédate.- le pido y la envuelvo entre mis brazos. 

Luego de unos minutos siento como su respiración se vuelve lenta y yo también me quedo dormido abrazándola.

De mi realidad a la tuyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora