Devolviéndole su luz

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NARRADOR OMNISCIENTE 

-NOOOO!!- se escuchó el desgarrador grito proveniente de Diane.

Sus brillantes ojos color miel fueron reemplazados por unos negros como la noche, vacíos y sin su peculiar brillo, al igual que su cabello. 

-Bienvenida, querida.- mencionó Voldemort sonriendo.

-Ahora debes servirle a tu amo, él fue quien logró que pudieras salir!!!- indicó Bellatrix. 

-Darcel no tiene amo.- mencionó ésta en respuesta. 

En cuestión de segundos de las manos de Darcel provino fuego, envolviendo a Bellatrix hasta convertirla en cenizas. Provocando una sonrisa macabra de ella. 

-Yo te dejé salir!!- gritó Voldemort.

Harry bajó de los brazos de Hagrid, demostrando que estaba con vida, pero nadie le prestaba atención ya que toda ella, era robada por la diosa de la muerte. Éste se acerco junto a Hagrid  a Dumbledore. 

-Profesor, qué sucede?- preguntó Harry asustado. 

-Ese era su plan, Bellatrix dijo que ya habían descubierto la forma de destruir a Diane.- explicó Hermione nerviosa.

-Debemos escondernos.- informó Dumbledore. 

Todos corrían en dirección a la escuela para resguardarse. 

-Cobardes, luego iré por ellos.- dijo Darcel burlona. 

-Mamá, vamos...-dije Draco apareciendo junto a ella, llevándola a ella y a Lucius al interior de la escuela. 

De las manos de Darcel surgió una sombra negra, que envolvió a un grupo de mortífagos, lo único audible eran sus gritos desgarradores. Al desaparecer solo quedaban algunas prendas rotas. 

-Qué has hecho?!-grita Voldemort furioso. 

-No te preocupes, sigues tú.-respondió Darcel tras soltar una risa que ponía los vellos de punta.

En aquel lugar se desató otra guerra, aún más sangrienta. 

-Qué está sucediendo afuera?- preguntó Alex asustada, lo único que lograban escuchar eran los desgarradores gritos de todos los desafortunados que se encontraban afuera.

-Diane está acabando con ellos...-respondió Ron. 

-Esa no es Diane...-dijo Dumbledore con una mirada que reflejaba tristeza. 

Darcel se teletransportaba de un lugar a otro, mientras arrancaba sus corazones de un tirón, a otros los envolvía en sus llamas y sus cuerpos o cenizas yacían en el suelo. 

-Me vendrían bien unas botas.-mencionó con una sonrisa al ver a la serpiente.

-No te atrevas!!-amenazó Voldemort encerrado en una jaula de hielo, ésta era indestructible para todos menos para su creadora. 

-Tienes razón, no me quedarían bien.- dijo sonriendo de forma siniestra. 

Posteriormente congeló a Naggini para luego ver volar los pedazos de sus restos cristalizados. 

-Noo!-gritó Voldemort cayendo. 

La pelea continuaba, el número de mortífagos cada vez disminuía más, nadie era lo suficientemente fuerte para vencer a Darcel y quienes lo eran morían en el intento. Darcel estaba cubierta de la sangre de sus enemigos pero era imparable. 

-Ahora sigues tú.-dijo apuntando a Voldemort.

Se acercó de forma peligrosa a él mientras él estaba débil en el suelo.

La jaula desapareció, Voldemort fue elevado mientras sus gritos eran escuchados por cada rincón, sus huesos crujían y de sus labios brotaban gotas de sangre. Su sufrimiento era visible, su cuerpo fue envuelto en llamas. 

Convirtiéndolo en cenizas... convirtiéndolo en nada. 

-Ya viene!!- dijo Luna asustada.

-Cómo podremos derrotarla?-preguntó Harry. 

-Devolviéndole su luz...-contestó Voldemort observando el cuerpo de un chico castaño. 

Mientras tanto, en el fondo del cuerpo que poseía Darcel, se encontraba una débil Diane, carente de luz y fuerza para derrotar a su mayor oponente. Ella misma.

De mi realidad a la tuyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora