Capítulo 43.

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Michael Jackson:

Junio 25, 2024.

Se cumplen 15 años desde mi fallecimiento en 2009 y no sé cómo sentirme al respecto todo esto es demasiado extraño, estoy vivo pero al mismo tiempo ya no y miles y miles de fans alrededor del mundo aún lloran por mi extrañándome y deseando que ese trágico día nunca hubiera existido. Rebecca me ha mostrado demasiadas fotografías y videos de mis adorados fans que no me olvidan, siempre he dicho lo mucho que los amo y sé cuanto ellos a mi y lo demuestran con sus homenajes, enviando y difundiendo mensajes de amor para mi.

Ahora mismo quisiera salir ante ellos y gritar que estoy vivo, que los amo y que ese trágico 25 de Junio se evitará. Sé que la muerte es algo inevitable pero si pudiera yo viviría por siempre.

—Cada 25 de junio te recordamos y lloramos por ti pero al mismo tiempo nos sentimos bien al saber que puedes estar tranquilo teniendo la paz que siempre buscaste en vida—

Me dijo Rebecca a mi lado.

—Siempre estaré con todos mis fans, estoy cerca de todos a través de mi música y estoy agradecido porque todos y cada uno de ellos siguen difundiendo mis mensajes y mi legado, realmente los amo— respondí con la voz entrecortada y Rebecca me abrazó haciéndome sentir reconfortado.
—Me ayudaras a evitar que muera tan repentinamente ¿verdad?— pregunté sin separarme de ella.

—Por supuesto que sí… Tienes sueños por cumplir y no permitiré que partas sin haberlos hecho una realidad—

Me respondió masajeando mi cuero cabelludo haciéndome entrar en trance que terminó cuando Lucía entró en la habitación diciendo que era hora de crear magia y con eso se refería a caracterizarme como alguien completamente distinto a mi.

—¿No es demasiado temprano la inauguración será a las 6:00 p.m.?—Pregunté mirando el reloj que apenas marcaba las 11:00 a.m.

—No, es mejor comenzar ahora, está tarde habrá medios de comunicación anunciando la fundación y tengo que ocultar cada detalle de Michael
Jackson— me dijo la pelirroja. —No debe haber ninguna sospecha de quien eres en realidad y ya sabes que esto requiere paciencia y tiempo—.

—Iré a traerte un poco de pastel de zanahoria con un vaso de leche tibia— me dijo Rebecca dejando un beso rápido en mis labios y asentí.

Me quedé con una sonrisa en mi rostro y Lucía me miraba sonriendo con las cejas levantadas.

—Que lindo su lenguaje de amor, ojalá ella fuera así de servicial conmigo— me dijo.
—Pero ella también te quiere demasiado, mejor dicho a todos los que son más cercanos con ella.
—Sí pero no esta enamorada de mi, yo solo soy su hermana menor— respondió bromeando.

Mi castaña había vuelto 15 minutos después con el pastel que había prometido y volví a besar sus labios agradeciéndole, me era imposible dejar de besarla era como una dulce adicción, como si sus labios fueran un imán que me exigían juntarlos con los míos.

—¿Y no hay un poco para mí?— Le preguntó la pelirroja.
—Sí hay un pedazo sobrante en la cocina— musitó. —Llamaré a Sofía ya vuelvo.

—¿Lo vez? Cuando está contigo se olvida de todo— me dijo Lucía.
—Siento que estas exagerando— respondí tomando el plato que tenía el pastel. —Toma un pedazo del mío.

Ella sonrió y tomó el tenedor cortando un pedacito para después tomarlo con sus dedos y comerlo.

Lucía lavó sus manos y siguió con su trabajo; el tiempo pasaba y mi espalda y mi trasero dolían por estar demasiado tiempo sentado solo quería levantarme por un momento y estirar mis extremidades.

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