Capítulo 100.

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Rebecca:

Octubre 21, 2029.
Ámsterdam, Países Bajos.

Tenemos aquí solo unos pocos días, el lugar es muy bello, también el hotel, la comida es buena y es otoño mi temporada favorita.

Demián y yo hemos dado algunos paseos, me gusta cuando me lleva tomada de la mano o cuando hace que me enganche a su brazo. Todo es de ensueño y me ha sorprendido que no hemos tenido una solo discusión en lo que va del tiempo, creo que hemos mejorado respecto a eso, podemos pasar todos los días juntos sin molestarnos y me gusta.

Justo ahora estamos en nuestra habitación, yo acabo de ducharme y él está sentado mirando su laptop, parece muy concentrado y yo no quiero molestarlo así que me limito a cepillarme el cabello en silencio.

-Nena- Me llama y yo lo miro. -Ven necesito que me des tu opinión- Me extiende la mano y yo me acerco sentándome en su regazo.

Miro su laptop y veo ideas de casas, son demasiadas y muy lindas.

-¿Qué haces viendo casas? Tu ya tienes un apartamento- Comento mirándolo.

-Sí pero algún día necesitaré algo más grande- Contesta. -¿Te gustan este tipo de casas campestres?

-Sí son muy bonitas y muy acogedoras también, me gusta también que tengan mucha área verde- Sonrió. -Me gusta esta- Le señalo en la pantalla una casa pequeña pero espaciosa. -Creo que sería la adecuada para ti- Me abrazo a su cuello.

-¿Solo para mí?- Dice acariciando mi mejilla. -Sí, serás tu quien viva ahí, ¿no?-

-Sí pero tal vez tenga más integrantes después- se ríe y yo levanto las cejas.

Sigue en lo suyo y de a ratos me muestra más y más y yo lo observo sin decir una sola palabra.

<<¿Cómo hago para decirle que esto no me interesa sin hacerlo sentir mal?>>

-Creo que podemos decidir después- me dió un respiro. -Todavía tenemos que buscar algo que logre convencernos- Demián se levantó y caminó hasta estar frente a mi. -Quiero tu opinión en todo así que no me veas así-

Me sujetó por el mentón y yo parpadeé en repetidas ocasiones.

-¿Así cómo?- Pregunté ya que no tenía idea de cómo lo estaba mirando.

-Con las cejas ligeramente fruncidas hacia arriba, los labios en puchero y los ojos que parecen tristes- quiso sonreír. -No sé, lo haces de una manera muy extraña- cambié mis gestos no quería que notará que estaba aburrida. -Iré al casino que tienen aquí, ¿quieres venir?-

-Te alcanzo en un rato- le acomodó el cabello. -No apuestes- menciono cuando se separa de mi y toma su saco.

-Le quitas la diversión, mami- dice caminando a la puerta.

Parece que lo controlo pero no es así, yo solo quiero cuidarlo, no me gustaría verlo convertido en un vicioso adicto al juego o algo así.

Después de eso me había dejado sola y sentí que por un momento podía respirar como quisiera. Tenía la habitación solo para mí, solo era yo y que tranquilidad sentía. Necesitaba un poco de tiempo sin Demián.

Me recosté sobre la enorme cama, y abracé una almohada. No hacía nada solo me quedé ahí mirando hacía el techo, estaba pensando en nada, que paz sentía.

Y en un pestañeo todo se esfumó porque a mi cerebro llegó la idea de hacer una llamada, me sentí ansiosa, movía mis tobillos con rapidez, apretaba los dientes sin darme cuenta, quería hacerlo, estaba sola y nadie podría interrumpirme, parece que estoy a punto de cometer otro crimen.
No desaproveché la oportunidad que tenía ahora así que me levanté a prisa, puse el seguro a la habitación y corrí a buscar en mi maleta el "reloj" lo tenía muy bien oculto de Demián ya que no quería un pleito con él y tampoco quiero darle explicaciones del porqué lo llevo conmigo.

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