Capítulo 10.

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Verona, Italia.                   
Septiembre 25, 2022.

He seguido investigado sobre la empresa de Rebecca y se que han empezado a trabajar levantando contratos para empezar a comercializar la marca y supervisar que todo este en perfecto estado. En estas dos semanas me la he pasado llamando a la empresa con la excusa de querer invertir capital, aunque no es así del todo y solo quiero poder estar frente a la chica pero siempre que llamo terminan por decirme que ella está fuera del país y no tiene una fecha específica para regresar.

Me siento frustrado e impaciente, quisiera tener todo bajo mi control, poder saber en donde está o con quién. Pero no tengo otra opción más que esperar y me la paso solo mirando sus fotografías por la computadora ansiando el día en que pueda juntar mis labios con los suyos.

Rebecca:

Septiembre, 1983.

Intento mantener una distancia con Demián, no me gustan los momentos en los que trata de invadirme intentando besarme es incómodo. Él es un buen amigo y la pasamos muy bien juntos haciéndonos compañía pero eso no quiere decir que nuestra relación llegará más allá de lo laboral o seremos más que amigos, la idea ni siquiera pasa por mi mente.

En estos días me la paso encerrada llamando a Sofía y a mis padres, también comunicándome con Katherine para saber cómo tomó Michael la noticia y por lo que ella me dice él no está del todo convencido a pesar de haber leído todo nuestro informe en una sola noche, ya no se me ocurre que más hacer para que él crea en nosotros y tomaré mi última opción que sería mostrarles la máquina. Baje con Demián, toqué a su puerta y espere unos segundos para que él escuchará los golpes, abrió la puerta y lo vi somnoliento y despeinado.

—Tenemos una cita con Michael y Katherine esta tarde. Toma una ducha y te veré en el estacionamiento a las 4:00p.m— dije y él movió la cabeza asintiendo como si estuviera procesando lo que dije.

Volví arriba y me metí en el baño dejando que el agua caliente me relajara, terminé y después de peinar mi cabello y maquillar mi rostro guarde la cámara y baje al estacionamiento busqué el auto y Demián ya estaba dentro de el esperando por mí, lo encendió y arranco en dirección a la casa de los Jackson.
Llegamos y la casa estaba vacía, regresamos al auto y esperamos por una hora a que ellos llegarán, volvimos a bajar y entramos en la casa.

—Hoy verán la máquina. Los llevaremos hasta donde está escondida— les dijo Demián.

Katherine solo asintió y Michael no dijo nada ni siquiera pudimos ver su expresión solo se mantuvo serio con las gafas oscuras cubriendo sus ojos. La señora Jackson tomó de la mano a su hijo y salieron con nosotros, mientras estábamos dentro del auto Demián y yo nos cubrimos el rostro con gafas negras y gorras en la cabeza.

—¿Porqué es como si estuvieran escondiéndose? —Nos preguntó Michael.

—Nadie puede saber de nosotros y tener a Michael Jackson y a su madre en nuestro auto es un riesgo a ser fotografiados y reconocidos— respondí volteando a él.

No quería imaginar lo que pasaría, las fotografías estarían por Internet y ¿que explicación daríamos sobre ello? era mejor pasar desapercibidos y escondernos lo más que pudiéramos.

Mientras tanto luego de una hora y media llegamos a la bodega abandonada en las afueras de la ciudad, bajamos del auto y Demián abrió el candado quitando las cadenas, lo ayude empujando las puertas y entramos enseguida me acerqué a la máquina y quite la gran mata que la cubría, regrese la mirada a los Jackson y su rostro era de total sorpresa hice que se acercaran y ellos observaban cada detalle. Encendí la cámara y grabe sus reacciones mientras Demián y yo explicábamos como era que funcionaba, Michael y su madre subieron dentro de la máquina mientras soltaban una pregunta tras otra.

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