Capítulo 60.

13 4 0
                                        

Rebecca:

Junio 17,2026.
CDMX.

Esa sensación de ser vigilada ha vuelto, nada está bien.
Ya han pasado casi dos semanas desde que la carpeta de Michael fue robada y hemos buscado al sospechoso pero parece haber muerto, es como si ya no existiera, no hay registro de su nombre, no hay nada sobre él.

Demián aún estaba afectado por esto, según me dijo se siente como si hubiera perdido la confianza de mi padre, pero no es así, quiero pensar que no fue su culpa, no fue su culpa el ser traicionados, todos confiabamos en el chico y nunca nadie imaginó lo que haría. Los accidentes pasan y no podemos estar siempre en todos lados pero si podemos mantener los ojos abiertos desde ahora.
Hablé con Michael sobre esto y le pedí resguardarse en 1991, él podría estar al descubierto, nosotros no importabamos demasiado pero él, él no podía arriesgarse a ser atrapado y en su época estaría seguro.
Me pidió no abrumarme demasiado diciendo cosas como "nadie sabrá de mi" "estaremos bien" y la frase que más me llegó al corazón fue... "pase lo que pase no soltaré tu mano"
Era su forma de darme todo su apoyo, de demostrarme que no estaba sola y me hacía saber que estaba conmigo a pesar de estar tan lejos.

Él estaría de vacaciones en "Bermudas"  los próximos dos días y me pidió ir con él. Sé que no debería ir y que tal vez tuve que negarme pero no pude y tampoco quise, me es imposible  mantenerme lejos de él, además que necesito un respiro y deseo pasar más tiempo con él, es como recompensar los días y meses que hemos pasado separados.
Esta noche haría mis maletas, conduciría hasta la casa de campo y pasada la media noche me iría a 1991 para reencontrarnos.

1:00 p.m.

Estaba tomando mi merienda en el comedor de los laboratorios, estaba sola mientras observaba por todos lados y no había nada fuera de lo común solo más personas hablando y comiendo entre sí.
Revisaba mi móvil mientras comía, al estar sola en la mesa esto era lo único que me distraía, pasados unos cuantos minutos el leve aroma a tabaco se coló por mi nariz, sabía que Demián estaba aquí y lo confirmé cuando levante la mirada y lo vi parado con una bandeja de comida en sus manos.

Se sentó frente a mi y guarde el móvil en mi bolsillo porque sabía que comenzaría a hablar.

—El menú de hoy es un asco— dijo mirando sus vegetales con pollo.

Levanté las cejas.

—Es brocoli y pollo con un poco de crema es una comida muy buena— respondí destapando una lata de Coca-Cola.

—Los vegetales no son mis favoritos, ¿Porqué no pueden darme solo una hamburguesa?—

El pelinegro se estaba comportando como si fuera un niño caprichoso.

—Tienes 28 años no cinco, deja de quejarte— Reí. —Si quieres que cambien el menú habla con mi madre ella se ha encargado de decidirlo.

—Sí voy a hacerlo— Contestó tomando su cuchara. —Pero no estaría mal un poco de chatarra al menos un día a la semana—

Era una buena opción, pero no le di importancia a sus quejas y seguí dando bocados.

—¿Cómo va todo con Michael?— Volvió a hablar. —¿Le has hablado sobre el robo?

—Él está bien, le he pedido mantenerse en 1991 y si está al tanto de lo que
pasó— Contesté. —Pidió no preocuparnos él dice que todo se resolverá.

—Que optimista— Murmuró. —Quiero su actitud.

—Yo también porque en ocasiones siento como si todo cayera de a poco.

On The LineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora