Capítulo 106.

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Michael Jackson:

Diciembre 12, 1995.

¡He salido del hospital!

Y no pienso volver a este lugar grisáceo así que haré mi mejor esfuerzo para recuperar mi salud.

Estando fuera un auto ya esperaba por mi y el frío pegó en mi cara, quería apresurarme e irme para poder descansar en una cama de verdad pero no me iría sin antes darles un saludo y una sonrisa a mis fans que no me han dejado solo ni un solo momento, pude leer algunos de sus carteles con mensajes de amor y me pareció algo muy bonito, ellos son los mejores.

—Ya es hora— Mencionó Carlos.
—¿Quiere seguir en el hotel o pido conseguir un vuelo a California?—

No tenía idea. No quiero pensar quisiera que alguien más lo hiciera por mi, que alguien más decida.

—¿Lisa no ha vuelto a llamar?— Pregunté y negó.

—Y si ella no llama ¿Porqué no lo hace usted?— Sugirió mirándome por el espejo retrovisor. —Uno de los dos tiene que ceder— Se encogió de hombros.

—No quiero llamarla y terminar en alguna discusión o que ni siquiera tome mi llamada prefiero que ambos nos demos un descanso— asintió.

—Está bien aún así ya debe estar enterada que ha salido del hospital, llamaron y le dejaron el mensaje en la contestadora y si no lo ha escuchado seguro que lo sabrá por las noticias—
Me recosté en el asiento. —Y Rebecca también lo sabe, ella se puso feliz y le envía buenos deseos también dijo que tal vez lo llamaría más tarde—

Apenas sonreí.

No sé como me sentía respecto a ella, no quería hablar con ella o mejor dicho no quiero hablar con nadie solo quiero que se olviden de mi por un rato, quiero mantenerme alejado.

—Dale un gracias de mi parte y por favor si llama di que estoy dormido—

Tal vez estaba pareciendo grosero pero realmente quiero tiempo a solas y en silencio.

Carlos me trajo de nuevo al hotel y tomamos el elevador, las maletas no tardaron en llegar él se hizo cargo de eso y yo caminé a mi habitación para recostarme y tratar de descansar.

Miré un poco de televisión y sin darme cuenta había quedado dormido y no sé por cuánto tiempo ya que al despertar afuera había anochecido.
Tenía que comer algo así que tomé el teléfono y llamé al servicio del hotel para pedir la cena, terminé con lo que me sirvieron y tomé el teléfono pensando en lo que Carlos había dicho: "uno de los dos debía ceder" y tal vez debía ser yo el primero en llamar.

Uno... Dos... Y tres.

Lisa contestó mi llamada.

—¿Hola?— Dijo.

—Hola, soy tu esposo solo llamé para decirte que estoy fuera del hospital, estoy bien ahora.

—Genial— Habló de manera fría y cortante.

—¿Es todo lo que dirás?

—No sé qué más decir— Hizo una pausa, me sentí incómodo durante los segundos en los que nadie habló. —No sé qué decir porque esto ya se acabó—

Arrugue las cejas sin entender nada.

—Bien solo cuelga el teléfono.

—¡No me refiero a eso! ¡Se acabó Michael. Tu, yo, el matrimonio! ¡Ya se acabó!— Su voz se quebró y yo sentía un nudo en la garganta. —Los dos sabemos que ya no podemos seguir así así, los dos somos un par de bombas de tiempo que en cualquier momento explotan—

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