Capítulo 112 / Parte II.

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Dante Blake:

-El envío está listo, acaban de llamar para decirme que ha sido entregado- me dice Laura.

Le sonrió apretando su mejilla.

-Gracias mi querida Laura, tu siempre tan eficiente- respondo acomodando mi camisa para colocarme el saco.

-Esto es algo demasiado peligroso, puede ser descubierto el mundo sabrá que no está muerto y será peor- su voz es miedosa. -Gabriel quedaría solo otra vez, acaba de recuperarlo-

-Eso no pasará, regresé y no voy a volver a irme eso te lo puedo asegurar- la miro por el espejo. -Solo quiero asegurarme que todo salga como lo planeé, quiero ver como todo se vuelve un caos-

-¿No es suficiente con perturbarla? ¡La está volviendo loca! Terminará por enviarla a un hospital psiquiátrico.

-Eso sería lo mejor así podría raptarla sin que nadie sepa- sonreí. -¡Que buena idea me has dado linda!- le besé la nariz.

-No son sugerencias, son consecuencias, muy malas consecuencias- responde tratando de ocultar su enfado.

No le doy importancia y salgo de mi habitación para ver a Gabriel quien ya esta arropado listo para ir a dormir.

-Dulces sueños querido hijo, te veré mañana por la mañana, tengo que irme pero volveré después de media noche- le digo acariciándole el cabello.

-Está bien, te quiero papá- me besa la mejilla y sonrió.

Gabriel me da vida, él es lo único bueno que me queda, me hace recordar que también soy un hombre con sentimientos.

-Cuídalo bien Laura- pido. -No tardó lo prometo-

La chica asiente no muy convencida y yo salgo a la cochera para tomar el único auto que tengo.
Conduje hasta el lugar donde sería la fiesta y antes de bajar del auto me coloqué lentes de contacto para cambiar el color de mis ojos, ahora eran negros me seguía viendo bastante bien y también me afeite la barba antes de salir de casa, no era un cambio radical pero ayudaba un poco a pasar desapercibido.
Estando preparado pregunté por la entrada de servicio, tuve una respuesta rápida y me apresuré a entrar podía ver todo desde donde estaba, sonreí al ver a tanta gente todo iría como yo lo había pensado solo tendría que esperar algunos minutos tal vez una o dos horas.

Merodeaba por ahí con la cabeza agachada para que la luz no me tocara el rostro y la vi una vez más, estaba ahí, se veía perfecta, atractiva y feliz; era una verdadera lástima saber que esa felicidad no duraría demasiado. Rebecca estaba riendo con un tipo, la perdí de vista un instante para después encontrarla jugando con sus hermanos, me acerqué con pasos lentos y pasé por detrás de su espalda dando un empujón, ella me insultó logré escucharla, nada nuevo en ella.

Caminé hasta llegar con el encargado del escenario y le entregué un USB con las fotografías de Bianca y Demián, le ordené conectarlo a la enorme pantalla y él se rehusó, insistí y dijo que no podía hacerlo este tipo estaba acabando con mi paciencia así que lo acorrale en la pared poniendo mi antebrazo en su cuello y con mi mano libre lo amenazaba con el arma qué tenía escondida en el pantalón.

-Está bien si no quieres hacerlo tú, yo lo haré lárgate de aquí y déjame solo- dije, el tipo asintió miedoso con el cuerpo temblando. -¡Desaparece! La fiesta ya terminó-.

Demián estaba cantando (de manera horrible por cierto) lo hacía para Rebecca y me parecía algo estúpido me revolvió el estómago, dejé que siguiera con su deplorable acto mientras que yo hacía mi trabajo. Él terminó y yo proyecte las fotografías, bastó solo un segundo para que quisieran acabar con él, André quería matarlo, todos murmuraban mientras que los periodistas cubrían la lamentable noticia de infidelidad, que gran cierre acababa de darles.

Deberían darme las gracias y felicitarme.

Mi trabajo había terminado aquí, ahora tenía que buscar a Rebecca. Bajé de prisa buscándola entre el mar de personas, di con Lucía y Beatrice qué corrían detrás de ella y desapareció en un taxi. Otra vez la perdí, otra vez volvería a buscarla sin descanso no importa le daría tiempo para asimilarlo, estoy seguro que a su pequeño cerebro le costará un poco de trabajo.

Volví a casa con una enorme sonrisa, Laura me esperaba en el living con una taza de café.

-¿Ves? Justo media noche- señalé el reloj. -Lo prometí-

-Veo que todo resultó como quería-
Asentí.

-Un poco mejor de lo que pensé- respondo con satisfacción. -Espera a ver los titulares de mañana-

-Ella no me agrada pero creo que la compadezco un poco- se levantó del sofá. -Ya está aquí así que puedo irme a dormir, buenas noches-

Debería hacerlo yo también, estoy más que complacido, puedo quedarme tranquilo de lo que logré, Rebecca está sola otra vez, tengo una nueva oportunidad.

¿Qué más puedo pedir?

Ya nada puede complicarse, nada saldrá mal, ella volverá a mi otra vez.

On The LineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora