Capítulo 110.

13 3 0
                                        

Rebecca:

-¡Lo vi y no son alucinaciones!- casi no puedo contenerme al querer hablar.
-¡Y no me mires así, tu no por favor!-

Michael me escucha callado pero no disimula su extrañes, ¿me está tomando por una mujer loca?

-Me dijiste que él ya se fue- respondió siendo muy obvio. Me hablaba demasiado suave y tranquilo, muy despreocupado.

-Ya sé lo que dije y sé que es imposible que esté aquí pero no puedo sacarme esa idea, y nadie me va a convencer de lo contrario-

-Te entiendo pero nada está comprobado aún, así que porqué no hablas con André sobre esto creo que él puede ayudar mejor que todos
nosotros- Asentí.

-Yo estoy aquí y no me iré, no voy a dejarte sola en esto, voy a cuidarte así como tu lo haces conmigo-

Michael me acarició la mejilla, cada vez que me tocaba me sentía en paz, tan en calma a su lado.

Se acercó más poco a poco y yo también, ambos sabíamos lo que deseábamos, moríamos por juntar nuestros labios, queríamos hacerlo una vez más. No podía dejar de mirarlo y él a mí, me acerqué un poco más estaba por caer en la tentación, pensé en hacerlo rápido sabía que él también lo quería cuando me sonrió pícaro. Este era el momento, nuestro momento y no podíamos dejarlo pasar no después de esperar tanto, me decidí y lo tomé por las mejillas ladeando la cabeza y cuando estaba por besarlo un grito de Beatrice me hizo sobresaltar haciendo que lo soltara.

Apreté los ojos y tomé una fuerte respiración, no sin antes alejarme de Michael que me sonreía juguetón.

-¡Apresúrate tenemos mucho que hacer hoy!- Me ordenó mi madre emocionada.

<<Fue una verdadera fortuna que no me descubriera>>

-¡Tienes que elegir un vestido, no podemos llegar tarde!-

La sonrisa de Michael se borró y me miró arqueando una ceja.

-Había olvidado que tienes una boda en las próximas tres semanas- Dijo en voz baja cuando mi madre se fue. -Y que la novia eres tu, pero el novio no seré yo-

Lo miré con pena y tristeza porque deseaba que él ocupará el lugar de Demián.

-No tienes que recordarmelo- Musité agachando la cabeza.

Todo estaba casi listo, mi madre se había encargado de eso y yo solo decía "Sí" para que se termine rápido, no quiero esto pero tampoco puedo negarme.
Solo algunos días y seré una mujer casada (notese el entusiasmo.)

-Ya tengo que irme- Dije y él se acercó a mí.

-Eres peligrosa, tan tentadora- me susurró poniendo una de sus manos en mi cintura.

-Al igual que tu lo eres para mí- Mi respiración se agitó.

-No olvides que siempre puedes arrepentirte y decir que no, yo voy a estar esperando porque sé que todavía me amas y lo harás hasta el fin de los tiempos, tanto como yo te amo a ti mi adorada castaña-

Besó la comisura de mis labios, y no me quedó de otra más que conformarme con eso, quería besarlo con fuerza y demostrarle que sí lo amo, que nunca dejé de hacerlo pero no podía, debía seguir conteniendo lo que siento. Sentí unas tremendas ganas de llorar por no poder hacer lo que tanto deseaba pero me reprimí, ahora no tenía tiempo de llorar y menos de darle explicaciones a mi madre cuando preguntara que es lo que ocurre.

On The LineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora