Capítulo 113.

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Michael Jackson:

Me miraba con los ojos abiertos como si yo fuera algo irreal, me acerqué con pasos lentos.

La vi de arriba abajo.

-Estas hecha un desastre- dije tomando su mano.

-¿Qué haces aquí?- me preguntó.

-Lo mismo digo yo- Solté su mano, al parecer este no fue un feliz encuentro o al menos no para ella. -Deberías estar festejando con tu novio...

-¡Basta! ¡Demián no es mi novio! ¡Y no voy a casarme!- me interrumpió. -Podrías decirme felicidades- intentó reír.

No podía creerle, estaba tan sorprendido como ella al verme.

La envolví en un abrazo, lo hice sin pensar estaba emocionado por eso.

-¡Es la mejor noticia que me has dado en mucho tiempo!- ella también me apretó contra su cuerpo.

-Tu eres tan reconfortante, es por eso y más que te adoro- Quise besarla pero me lo impidió, estaba bastante extraña así que no insistí. -Si ansío tus besos pero no es el momento-

-Me dirás que pasó, ¿Qué fue lo que te hizo desistir de arruinar tu vida?- nos sentamos sobre el césped.

-Demián- suspiró. -Él me traicionó. Descubrí que se tiraba a su recepcionista-

La castaña me habló con detalle de lo que sucedió, fue algo horrible pero ella lo decía con un tono frío y calmado, no lloraba ni nada de eso era como si no le importará.

-Estoy bien, y no estoy enfadada, creo que yo también soy un poco culpable-

-¿Porqué lo dices?

-Salir contigo a solas por la noche no era lo correcto, querer besarte hasta provocar algo más tampoco estaba bien- me miró.

-Solo eran pensamientos, pudiste contenerte aunque no niego que me hubiera encantado que lo hicieras- me acerqué a ella. -Deja de culparte por sentir amor- Besé su mejilla.

Nos quedamos en silencio escuchando el sonido de los árboles y un grillo escondido entre ellos.

-Vamos adentro- me acarició la cara y sonreí. -Quiero tomar una ducha y ponerme una pijama-

Me tapé los ojos con las manos riendo, creí que pediría algo más que eso.

-Hombres- la escuché murmurar y la vi caminando hacía la puerta para entrar.

La seguí subiendo las escaleras.

-¿Puedo entrar contigo en la habitación?- pregunté. -Esperaré mientras te duchas-

-Bien pero solo quédate sentado sobre la cama- me advirtió y asentí.

Ella entró en el baño y escuché la regadera.

-¿Rebecca?- la llamé.

-Dime, estoy escuchándote.

-Solo quiero decirte que estoy contigo en esto, tienes toda mi atención y sobre todo tienes mi amor. Te amo y nunca dejé de hacerlo, te confieso que esto es lo mejor que pudo haber pasado aunque parezca doloroso, pienso que es una nueva y valiosa oportunidad que no debemos desaprovechar, tu y yo estamos destinados a estar juntos- suspiré. -Es para todos los tiempos-

Ella no contestó, estaba tan concentrado hablando que ni siquiera me percaté de que la regadera había parado. Y a los segundos ella abrió la puerta con una sonrisa y me besó, me hizo sentir en el cielo, extrañaba tanto sus labios.
No paró y yo tampoco, mis manos bajaron de sus caderas a su trasero y me hizo recostarme en la cama, ella estaba sobre mí y me miró a los ojos, eran preciosos su mirada fuerte e hipnotizante.

On The LineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora