Demián:
Marzo 12, 2027, Ciudad de México.
Todavía sigo en mi viejo apartamento, terminando con mi cajetilla de cigarros y esperando a que la desconocida que me acompañó esta noche termine de ducharse, solo quiero que se de prisa y se vaya de una vez.
Mi vida a cambiado demasiado, puedo decir que ahora estoy mucho mejor. Me mude a Verona y he seguido trabajando para los laboratorios y se podría decir que Alejandro y Beatrice me han "adoptado" ellos me han acogido como si fuera uno más de sus hijos lo cual he sabido aprovechar muy bien. Rebecca cuido de mi cuando fui herido de bala y me disfrute tenerla haciéndome compañía en la habitación del hospital, fue bueno tenerla a mi servicio solo por unos días.
Me sentí aliviado cuando André dijo que Alicia murió, ahora todos podríamos tener la seguridad no estar en peligro por ella pero no todo está bien, Dante está libre y es él de quien debemos cuidarnos, y todos estamos de acuerdo que la única forma de estar seguros es que esté muerto pero parece algo imposible, nadie da con él y cuando parece que pueden atraparlo escapa, es como si el maldito tuviera algún superpoder.
Ojalá algún día pueda tenerlo de frente para acabar con él yo mismo.
Es de madrugada, Lucía se ha ido de vuelta a Verona ayer por la tarde y Rebecca está en 1993 con Michael y no tengo idea de cuando pueda regresar, podrían pasar semanas o meses para que vuelva.
He pensado demasiado... Es 1993 lo peor se avecina, a ella parece no importarle y hasta puedo decir que se ha olvidado de lo que sucederá, Rebecca está en su mundo color rosa en donde solo existe Michael, nada parece preocuparle y se olvida de lo que realmente importa, se olvida del motivo principal por el cual hace años iniciamos esto. Sólo nos quedan algunos meses y no tenemos nada planeado, por mi mente paso la idea de llamarla y pedirle volver con el pretexto de iniciar planes de una vez pero aún no estaba seguro de hacerlo, no quería parecer irritante y egoísta interrumpiendo su tiempo con Michael.
—Terminé. ¿En dónde está mi
dinero?— habló la mujer de cabello corto que me hizo compañía esta noche.
Su voz suave pero clara me hicieron volver.
Busqué mi cartera, le entregué lo que me pidió y un poco más.
Se despidió de mi con una caricia y dijo que no dudara en llamarla si la necesitaba otra vez.
Rodé los ojos y la llevé a la puerta para que saliera de una vez, le vi subir al elevador y regresé adentro.
Me acerqué al balcón para cerrar el ventanal y desde mi lugar pude ver un auto ser conducido con velocidad exagerada, y me pareció similar al de Rebecca, no le di importancia porque era imposible que ella estuviera aquí así que solo creí que era alguna coincidencia y que ese auto era conducido por algún ebrio irresponsable.
Cerré el ventanal y el chillido de las llantas sobre el pavimento me molestó, al parecer era algún nuevo vecino problemático. Caminé de vuelta a mi habitación, cepille mis dientes y me recosté en mi cama con las luces apagadas, dormiría lo que me restaba de la noche.
No sé cuanto tiempo pasó pero estaba dormitando cuando unos fuertes golpes llegaron a mí puerta, no quería levantarme de mi cama pero el ruido me hartó y me levanté de mal humor queriendo recibir con un golpe en la cara al imbécil que se atrevió a interrumpir mi noche.
—¡Deja de joderme!— Grité enfadado antes de abrir la puerta.
Giré la perilla y al ver a la chica ebria casi cayendo en el marco de la puerta mi semblante cambió.
Rebecca estaba ahí con ojos llorosos y apenas podía mantenerse de pie.
La había visto alcohlizada pero solo un poco, nunca de esta forma.
—Tenías razón cuando dijiste que vendría a ti llorando cuando todo terminara— me habló conteniendo su llanto.
ESTÁS LEYENDO
On The Line
FanficRebecca, hija de un matrimonio dedicado a la ciencia y fanática de Michael Jackson se propone crear la primera máquina del tiempo y al paso de dos años lo logra teniendo como objetivo ayudar a evitar las desgracias en la vida del Rey del pop con ayu...
