Capítulo 107.

14 3 0
                                        

Rebecca:

Enero, 2030.

-Abrázame hasta que me olvide que estoy solo-

Negué con la cabeza obedeciendo.

Lo rodee con mis brazos y Michael recostó la cabeza en mi hombro.

-No estas solo, tienes una familia que te adora, miles de personas que te aman y te admiran y que darían lo que fuera por estar un segundo a tu lado- Le hablé con suavidad. -Yo también estoy contigo-

-Pero a miles de kilómetros y a muchos, muchos años de diferencia- Se rió.

-Lo sé pero igual te siento conmigo, te siento en la música, en tu arte, tu siempre me acompañas aunque no te pueda ver- Dije emocionada. -Y eso es maravilloso, es algo inexplicable, estás aquí y en todas partes dando y recibiendo amor al mismo tiempo, Michael tu eres mágia. Tu nunca estarás solo-

Michael sonreía.

Me gusta cuando lo hace, tiene una sonrisa hermosa que ilumina todo a su alrededor, y te reconforta te hace sentir que todo está bien, que nada malo puede pasar.

Me recuerda cuanto lo adoro, cuanto lo quiero, cuanto lo amo todavía.

No puedo dejar de mirarlo aunque sé que voy a delatarme no puedo evitarlo.
Michael tiene un magnetismo tremendo que puede atraer a cualquiera.

Me tiene atrapada y él ni siquiera lo sabe, o tal vez lo sabe y solo lo ignora. ¡Qué importa!

Que carajo importa que yo sola me delate, que importa que esto sea peligroso, no importa nada cuando él está a mi lado.

Quiero perderme con él ahora, sí él volviera a proponerme irnos yo lo aceptaría sin pensarlo.

-Tu también eres mágia para mi, mi querida castaña- me acarició la cara. Y suspiré como hace mucho no lo hacía.
-Perdón, siempre olvido que ya no eres mi castaña- Michael se alejó de mí y abrazó sus piernas, mientras que yo moría conteniendo las ganas de decir que siempre le he pertenecido.

Respiré con profundidad y quise decirle que yo siempre sería suya que yo siempre seré su castaña.

Estaba a punto de hacerlo pero Carlos me interrumpió con mi móvil sonando en sus manos.

-Esta cosa no ha parado de sonar y me está irritando- Se acercó a nosotros, Michael no le dió importancia alguna. -Me quitó algunos minutos de sueño extra-

Me entregó el móvil y me percaté que tenía 10 llamadas perdidas de Demián.

Tengo a la mala suerte de mi lado.

-¿Quien es?- Me preguntó Michael acercándose un poco para poder ver en la pantalla y le mostré de quien se trataba.

-Debe estar buscándote como un loco.

-Él puede esperar- me guardé el móvil no sin antes apagarlo. -Necesito un descanso de él-

-¿Qué?- Se rió. -Hablas como si hubieras pasado cien años con él-

-Lidiar con él y un resfriado no es cosa fácil, quiero un descanso, creo que lo merezco-

Había pasado algunos días cuidando de Demián en 1995 y unos más aquí por una gripe que se complicó un poco, nada grave pero según Demián sintió que moriría. Pasé dos noches sin dormir por su fiebre, cociné lo que me pidió y también le cumplí algunas peticiones especiales como ponerle toallas calientes en el baño para la hora de sus duchas. Cuidarlo y hacerlo sentir bien no me molestaba en lo absoluto pero era algo desgastante para una sola persona.

On The LineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora