Capítulo 103. / Parte II.

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(Narrador Omnisciente)

Todos estaban tan atentos a la pareja que tenían en el medio. Un novio aparentemente muy enamorado y una novia que parecía no estar feliz si no más bien solo sorprendida.

Beatrice lloraba tomada del brazo de su esposo, André y Sofía sonreían mientras esperaban a que la chica diera el "Sí" definitivo. Rebecca los miraba como esperando a que ellos dijeran que hacer, ninguno decía nada ni siquiera se movían, hasta que cruzó miradas con su hermana menor que no dudó en negar discretamente, al parecer ella era la única que estaba en contra a ese futuro matrimonio. O puede que hubiera alguien más.

Al que Rebecca llamaba su gran amor, el más inolvidable...

Michael tenía la mirada puesta en ella, intentaba no delatarse ante tanta gente pero era imposible para él, cuando el amor de su vida estaba al frente robando su sueño, el sueño que tantas veces imaginó con ella, y esta noche alguien más se lo quitó, alguien que ni siquiera es digno de merecerlo.

Una vez más le hicieron añicos el corazón, no dejaba de mirar y si pudiera no parpadear lo haría sin pensarlo, pero ella en cambio no lo miraba. Los ojos color avellanas de la castaña, esos ojos llenos de luz,de felicidad y sobre todo de amor estaban puestos en otra persona. Y aún así él muy en el fondo tenía la esperanza de que la chica se negara a lo que su novio le había preguntado.

La chica por su parte estaba tan incómoda, sabía que Michael la miraba, ella podía sentir su mirada por detrás.

El tiempo se detuvo, ya no había nada más que hacer. Y sus pensamientos hablaron en su cabeza.

<<Es el fin. Michael es feliz, lo he visto sonreír de nuevo y duele que no sea conmigo, pero está bien y a salvo. Ya no podemos estar juntos y es definitivo. Yo también debo intentar ser feliz con Demián y con todo el amor que me ofrece ahora>>

-¿Aceptarías casarte conmigo?- miró a su novio.

La castaña dió una última mirada a sus padres, que asintieron. André levantó su copa como dándole aprobación y Lucía siguió negando con la cabeza. Miró a su espalda y cruzó miradas por un micro segundo con Michael que estaba inexpresivo, el era un maestro en ocultar su dolor.

Rebecca dió una última respiración y se imaginó corriendo fuera de la casa a tomar un taxi y desaparecer de la vida de todos. No podía hacerlo por supuesto, ya había demorado demasiado y era hora de dejar de fantasear y dar la tan esperada respuesta.

<<¡Dile que no! ¡Por favor di que no! ¡Tu me amas a mi, así que mándalo al carajo! ¡Di que no te casaras con él!>>

Gritaban los pensamientos de Michael mientras apretaba los dientes.

-Demián- Habló por fin la castaña con voz suave y temblorosa. -Demián, yo Rebecca Ferrer acepto ser tu esposa-

Aplausos y felicitaciones inundaron el lugar, el pelinegro le colocó el anillo en el dedo corazón, y sellaron la noche con un beso largo y apasionado.

Rebecca dijo lo que todo mundo quería escuchar, complació a todos, pero no era lo que ella quería, la idea de casarse no le ilusionaba.
O tal vez si alguien más con cabello rizado, alto y con cuerpo delgado se lo hubiera propuesto ahora ella estaría desbordando de alegría y sin pensarlo hubiera dicho que sí.

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