Capítulo 112.

15 4 0
                                        

Rebecca:

Febrero 02, 2030.
Ciudad de México.
7:45 p.m.

Es hoy...
Hoy oficialmente anunciaremos que vamos a casarnos y formar uno solo. Debería estar feliz y no aburrida y con ganas de escapar, no quiero ser Rebecca quiero ser "La novia fugitiva" y no dejar huella. ¡Imposible!

-¡Ya casi es hora de irnos!- ordena Beatrice, nada nuevo en ella.

-Rebecca tienes que ver esto- me dice Sofía con una sonrisa. -Acaban de enviar flores y son preciosas-

Me lleva de la mano como si fuera una niña y sí un enorme ramo de flores está frente a mí.

Son rosas, rosas en un tono violeta suave.

¡Rosas violetas!

Hubo alguien que me enviaba rosas violetas, y su recuerdo me hace ponerme ansiosa.

<<No puede ser, tiene que ser solo coincidencia, ¡Es algo imposible que sea él!>>

-¿Quien lo envía?- pregunto rascándome la cabeza.

-No tengo idea, lee la nota- asiento con la cabeza.

Nada es lo que parece.
Ni siquiera el amor que te profesa.
-B.

Su nota y su firma me dejaron bastante confundida.

¿Se refiere a Demián?

Fruncí el ceño y guardé la nota apretándola.

-¿Qué dice? ¿Quien la envía?- me pregunta Sofía.

-Nada en especial, solo buenos deseos y no tengo idea de quien pueda enviarlo solo firmó con "B"-

-Que extraño- arrugó las cejas. -Bueno no importa, tenemos que irnos ya- me sonrió.

Cuarenta minutos después llegamos al lugar de la fiesta, habían demasiadas personas ni siquiera me esforcé por buscar a "mi futuro esposo" solo me quedé en una esquina mirando pero sin dejar de pensar en esa nota, y sobre todo en la firma.
Sabía que algo estaba mal, yo no puedo estar enloquecida, sé que él sigue aquí no es solo mi cerebro imaginándolo, pienso que algo malo va a ocurrir.

-¿Qué hace mi bella dama aquí escondida?- me habló Demián para luego besar mis labios.

Le sonreí y limpié sus comisuras.

-No estoy escondiéndome solo quiero respirar-

Demián había llegado antes que yo pero había estado bebiendo y conversando con los invitados, dijo que me vio a lo lejos.

-Te amo- me susurró al oído y me hizo erizarme pero al mismo tiempo recordé la nota. "Nada es lo que parece. Ni siquiera el amor que te profesa" -En solo días estaremos unidos por siempre y te daré todo mi amor así como tu lo harás conmigo-

Me sujetó por la cintura y sentí como besaba mi cuello, siempre me ha gustado esa sensación y él lo sabe, sentí como mi cuerpo respondía tenía cosquillas en el estómago.

-Podré follarte todas las noches- sonreí.

-Empecemos por esta misma noche- le seguí el juego.

-Ya no puedo esperar-

Yo tampoco, me sentí tan caliente que le sugerí ir a un baño o perdernos en los jardines. Decidimos lo primero así que corrimos y al entrar en el baño aseguramos la puerta, no hubo besos, ni caricias solo me apresuré a desabrocharle el pantalón.

-¿El preservativo?- pregunté deteniéndome a mirar sus ojos.

-Siempre cargo con uno por si acaso-
Me mostró con una sonrisa torcida a la que respondí.

On The LineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora