Arnau me devuelve el beso y cuando me quito, puedo ver que literalmente toda la fiesta nos está mirando.
Martina se lleva las manos a la cabeza y niega rotundamente, por lo que sus ojos están viendo. El resto hace lo mismo.
Intento buscar con la mirada a Caleb, pero cuando le localizo es demasiado tarde y le tengo literalmente a 2 centímetros depositando un puñetazo en la cara de Arnau.
-¡No te atrevas a tocarle!-le grito empujando a Caleb.
-No me toques-me dice Caleb.
-No tienes absolutamente ningún derecho a pegar a nadie-le grito.
-Te ha besado-dice enfadado.
-¡Le he besado yo! Lo primero porque me apetecía, lo segundo, porque quería y lo tercero, porque estoy soltera y hago lo que me da la gana, exactamente igual que tú-digo enfadada.
-¿Qué?-me pregunta Caleb.
-Vete a la puta mierda y no te vuelvas a dirigir a mí en mi vida. ¿Lo has entendido?-le digo alzando el tono de voz.
-Para, no me hables así y vamos afuera-dice Caleb.
-Yo contigo ya no voy ni siquiera a la vuelta de la esquina. Ahora entiendo que tuvieras tantas ganas de venir esta puta fiesta de mierda. Querías restregarme en mi propia cara que no soy más que un trofeo más de tu colección. Pues enhorabuena, que lo has conseguido máquina-digo mientras que me doy la vuelta para irme del salón.
-¡No te atrevas a irte Cloe!-grita.
Me giro sobre mi misma para volver a mirarle.
-Eso ya no te funciona Caleb, pero tranquilo que con Lara sí, a ella le puedes tratar como te dé la gana, que siempre la vas a tener detrás tuya como una imbécil-le digo a Caleb-Ah y Lara, eres una puta-digo esta vez refiriéndome a ella.
-¡Fuera de mi fiesta!-grita Lara.
-Tranquila, no necesito que me eches, ya me iba yo-digo haciéndole una reverencia en modo vacilón.
Me agarro el brazo de Martina y salimos de la casa, no me encuentro bien para montarme en el coche, así que me apoyo en el capó del coche de Diego para tomar un poco de aire antes de que nos vayamos de aquí.
-Puedes venirte a mi casa-dice Martina.
-No, no quiero molestar-digo.
-Entonces vuelve conmigo a casa-dice Manu.
No le respondo, y simplemente miró hacia el suelo, intentando analizar todo lo que acaba de pasar esta noche. De tanto contener las lágrimas al final no puedo seguir haciéndolo y comienzo a llorar desesperadamente como una loca.
Diego me abraza y me acaricia el pelo para tranquilizarme, Martina me agarra de una mano y Manu de la otra.
Oigo la voz de Arnau que ha venido a preguntar cómo estoy. Levanto la cabeza para mirarle.
-Perdóname, no debería de haberte metido en todo esto y por mi culpa, mi inmadurez y mis impulsos de mierda te has llevado un puñetazo que no merecías, lo siento-digo, entre lágrimas, intentando disculparme de todo lo que ha pasado.
Sabía que venir a esta fiesta no era buena idea, lo supe desde el primer momento y debería de haber hecho caso a mi instinto y no haberme dejado convencer de venir. Pero realmente no me arrepiento de haber venido, porque así he podido ver y cerciorarme de que efectivamente Caleb no había cambiado ni lo hará nunca.
Para mi sorpresa, la pareja de la noche sale también de la casa hacia donde estamos el resto.
-¡No dejes que se acerque Martina!-Digo, sobresaltada, señalando hacia Caleb.
A Caleb parece darle igual y sigue su paso firme hacia mí.
-¡Eh monstruito! Ya la has escuchado no quiere que te acerques-le dice Martina.
-Martina no me toques los cojones y apártate de mi camino-le dice enfadado.
-Lo siento, pero no-dice ella.
Agarra el brazo a Martina para quitarla de su camino y sigue caminando hacia mí.
-¡Atrás!-le grito amenazante.
-Vámonos a casa y hablamos-dice Caleb.
-¿Pero a ti qué parte de que no me voy a ir contigo a ningún lado no te ha quedado claro? ¡No pienso volver contigo a ningún lado!-le grito.
Miro a Lara, que parece estar disfrutando de toda esta situación.
-Sigue riéndote de todo esto, no me importa, sé que lo disfrutas y me alegro por ello. Pero felicidades has quedado en tu cumpleaños como lo que eres, una auténtica zorra-la digo.
Lara se balanza hacia mí, pero Martina la para en seco.
-No creo que te apetezca, llevarte un puñetazo de mi amiga Cloe y otro mío así que haznos el favor a todos y lárgate de aquí y disfruta de tu cumpleaños de princesa como lo que no eres-le dice Martina.
-¡Está insultándome y no pienso permitirlo!-grita Lara.
-Bueno cariño, yo lo pienso permitir que te acerques a ella, así que tenemos un problema-dice Martina-y además no te está insultando, te está definiendo.
-No debería de haber venido-susurro en el pecho de Diego, que sigue abrazándome.
-Mira en eso tienes razón-dice Lara.
-Creo que ya está bien por hoy, vámonos de aquí ahora ahora mismo-dice Martina agarrándome la mano.
-No te vayas Cloe-me pide Caleb mientras que abro la puerta del coche.
Me paro en seco y me giro para mirarle.
-Me das asco-le digo.
-No...Yo...Yo...-intenta decir.
-¿Tú qué? ¡Me tienes harta con que no termines las frases y no sepas ni qué decir para conseguir de mí lo que quieres!
-Que yo te amo Cloe-dice finalmente.
Todos se quedan mirándonos y callados, intentando asimilar la situación. Y yo hago exactamente lo mismo.
Martina abre los ojos, como si hubiera escuchado decir lo más loco que ha oído en su vida.
Diego mira a Caleb extrañado.
Lara se lleva las manos hacia los pelos de su cabeza en un ataque de enfado.
Manu me mira sorprendido a mí, porque no se esperaba que Caleb dijera eso.
Y yo me mantengo inmóvil, con una mano en la puerta y con mis ojos fijos en los de Caleb.
-Vete al infierno-digo cuando por fin consigo retomar el aire.
Diego, Martina y yo nos montamos en el coche y veo por la ventanilla como Caleb corre en mi dirección.
Antes de que consiga abrir la puerta, le he pedido a Diego que echase el cerrojo para que no pudiese abrir desde fuera.
Le sigo mirando por la ventanilla y puedo ver como un par de lágrimas caen por las mejillas de Caleb. Lo que todavía me sorprende más.
No sabía que podía ser tan buen actor y que fuese una persona con esa facilidad de fingir lágrimas. Pero una vez más para mi sorpresa, consigue sorprenderme.
La única diferencia con las otras anteriores, es que esta vez no consigue que me quede con él.
Diego arranca el coche y yo giro la mirada para ver cómo Caleb corre detrás del coche y aunque no le escuche, veo como está gritando.
Mi teléfono empieza a sonar y veo que Caleb es quien me llama. Obviamente cuelgo todas las llamadas entrantes de mi teléfono, no pienso cogérselo.
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Un golpe de suerte
Teen FictionCloe y Caleb son dos polos opuestos, dos mundos diferentes, dos vidas paralelas, sin nada en común. Cloe cambia su vida de la noche a la mañana cuando decide mudarse de Londres a casa de sus tíos de Barcelona, desde ese momento, todo lo que se le av...