Camino hacia la parada de autobús para poder desplazarme hasta la dirección donde me dijo Sara que tenía que ir.
Por fin llega y le doy dos euros al autobusero al subirme, camino hacia el final y me siento en la última fila del autobús. Cojo mis auriculares y me pongo música para el camino. Me será más ameno así.
Observo el paisaje por la ventana y veo todos los edificios que tiene Barcelona. Todos de la misma forma, de hecho dicen que Barcelona son todo cuadrados, que las calles son iguales si lo miras desde arriba en un mapa y es cierto.
Me gusta esta ciudad, el ambiente, la gente que conocí ayer en la fiesta eran encantadores y me gusta sobretodo que tiene playa, así en verano podré pasarme todas mis horas libres tomando el sol.
Mi parada es la siguiente así que me levanto para estar preparada para bajar.
-Disculpe señorita, se le ha caído esto-me dice una señora mayor refiriéndose a mi cartera.
-Muchísimas gracias de verdad, soy un desastre-le respondo sonriendo.
Cuando quiero darme cuenta el autobús se ha pasado mi parada.
-Oiga, mi parada era la anterior-grito al autobusero.
-Tendrías que haber pulsado el botón de STOP-me dice.
-Por favor, pare tengo una entrevista de trabajo.
-Ese no es mi problema señorita-me dice.
-¡Cerdo!-le grito.
El autobusero frena en seco y consigo sujetarme para no caerme al suelo. Se abre la puerta del autobús y miro hacia el conductor.
-Gracias, simpático-digo irónicamente.
Camino cuesta arriba hasta que por fin llego a la casa. Es un edifico de tres pisos y no sé a cuál llamar. Busco en mi teléfono el número de Sara, ayer me lo dio en la fiesta por si necesitaba cualquier cosa y marco para llamarla.
-Hola, soy Cloe, perdona que te moleste.
-Hola cariño, tranquila no me molestas, cuéntame.
-¿Puedes decirme cuál es el piso por favor?
-Vaya se me olvidó ayer, perdona, es el primero cielo perdona.
-Gracias, un beso.
-Suerte Cloe un beso igual para ti.
Busco en el telefonillo el piso y me decido a llamar cuando sale un señor del portal.
-¿Vas a pasar?
-Si...-murmuro.
Entro sin avisar y subo las escaleras hasta la primera planta, aquí no hay ascensor.
Me sitúo en la puerta y me ajusto el abrigo antes de llamar.
Llamo.
La puerta se abre y me encuentro con una niña de unos seis años. Con dos trenzas rubias y los ojos color verde, delgada y bajita. Lleva un vestido morado y unas botas verdes.
-¿Quién eres?-pregunta.
-Hola cielo, ¿no están tus papás?-pregunto.
-¿Quién coño es Leti?-dice una voz masculina con tono enfadado.
-No lo sé-dice la niña.
-Pues cierra la puerta-vuelve a decir la voz masculina.
Y efectivamente, en cuestión de un segundo la puerta se cierra en mis narices y yo me quedo totalmente parada sin saber cómo actuar. Lo primero que pienso es en que me he equivocado de sitio y que apunté mal la dirección.
Pero no puedo quedarme con las dudas, así que vuelvo a tocar el timbre de la casa.
Esta vez la puerta no la abre la niña, sino un chico de pelo negro, con un color de ojos negros que parecieran del mismísimo demonio, lleno de tatuajes, ya que puedo verlo porque no lleva camiseta, bastante alto y con el cuerpo más perfecto que probablemente haya visto en mi vida.
Joder.
-¿Quién eres?-me pregunta.
Mentiría si digo que no me he quedado embobada mirándole, porque realmente sería imposible no hacerlo.
-Hola, yo...-digo tartamudeando.
-¿Te ha comido la lengua el gato? Te he preguntado que quién eres, así que responde-dice.
-Lo siento, soy Cloe-digo.
-Tu nombre me importa una mierda Cloe, te estoy preguntando otra cosa.
-Me has preguntado quién soy y ya te he respondido, Cloe, vengo para la entrevista de trabajo-digo seria.
-¿De qué mierdas estas hablando? Aquí no hay ninguna entrevista de trabajo-me responde cada vez menos agradable.
-Lo siento, he debido de equivocarme de dirección, buscaba la calle del Congrés 72.
El chico se me queda mirando, más bien diría que analizando, como si estuviera observando cada movimiento que hago, cada palabra que digo. Aunque por su forma de actuar empiezo a creerme que de verdad me he equivocado de dirección y ahora por imbécil voy a perder el puesto de trabajo.
-Es que esa dirección sí que es aquí, pero en mi casa no hay ninguna entrevista de trabajo-dice él.
-Caleb, tengo hambre quiero comer algo, porfiiiiii-dice la niña pequeña.
-Ya voy Leti, un momento-dice él.
-Pero es que yo estoy aquí porque me ha dicho una conocida que aquí encontraría trabajo-le intento explicar.
Su cara ahora mismo es un poema, tiene totalmente en la cara desencajada y me mira como si estuviera diciendo locuras, como si no entendiese absolutamente nada.
-¿Quién es tu conocida?-me pregunta.
-Se llama Sara.
-Ya pero es que solo con esa información no me sirve, conozco mucha gente en Barcelona-dice serio.
-Mira es que cuando te digo que es una conocida, me refiero a que la conocí ayer en su cumpleaños.
-¿Vas a cumpleaños de gente que no conoces?-pregunta mientras pone cara de extrañado.
-Es que es la novia de mi primo.
Se le cambia la cara, no dice absolutamente nada y solo me mira de arriba abajo.
-¿Hola?-le pregunto.
-¿Manu?-dice.
-¿Conoces a mi primo?-pregunto yo todavía más extrañada que él.
-Eso no te importa, lo único que me importa a mí es por qué cojones te han tenido que dar mi dirección y lo único que quiero ahora mismo es que te vayas de mi puta casa-me dice alzando el tono de voz.
-Oye, mira perdona, te he hablado en todo momento con respeto y yo solo he venido aquí porque me dieron esta dirección porque necesito trabajo, acabo de mudarme y necesito trabajo para poder irme de casa de mi primo-hago una pausa mientras que le miro fijamente notando como los ojos se me ponen llorosos-Y tranquilo, sé que esto te importa una mierda, pero a mí venir hasta aquí para que encima me trates así no me hace ni puta gracia, así que no te preocupes que antes de soltar algo peor por mi boca soy yo la que se va no necesito que me eches.
Me doy media vuelta para bajar por las escaleras.
-Espera-me dice.
Me giro sobre mí misma para poder mirarle.
-¿Qué quieres?-le pregunto todavía enfadada.
-Sube.
-¿Podrías hablarme por favor con un poquito menos agresivo? Solo como sugerencia-le digo enfadada y sarcásticamente.
-Te he dicho que subas-vuelve a decirme.
Maldito gilipollas.
Pero bueno, supongo que este tipo de cosas son las que se hacen por un puesto de trabajo. Aguantar. Aunque ni siquiera sé si es para ofrecerme un puesto de trabajo, para seguir riéndose en mi cara o para seguir hablándome mal. Pero debo de intentarlo. Y todo por el maldito dinero y mi estabilidad para poder alquilar una casa.
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Un golpe de suerte
Teen FictionCloe y Caleb son dos polos opuestos, dos mundos diferentes, dos vidas paralelas, sin nada en común. Cloe cambia su vida de la noche a la mañana cuando decide mudarse de Londres a casa de sus tíos de Barcelona, desde ese momento, todo lo que se le av...