Chapter 51

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- ...Cuando era niño, recuerdo que siempre andaba detrás de mi hermana mayor. Era el centro de mi admiración...bueno, en realidad era mi prima, mis padres murieron...asesinados por Kondor.

- ...

- Bueno, a diferencia de ti, no tengo motivos especiales para vengarme de él, ya que nunca los conocí. Pero mis tíos fueron buenos conmigo, a veces incluso me ponía a pensar si me querían más que a sus propios hijos, porque jamás tuvieron la intención de venderme, había...una especie de culpa reflejada en sus ojos que jamás pude descifrar.

- ...¿y...cómo eran tus hermanos?

- casi nada relevante en los tres menores, era como cualquiera de los niños que corrían de aquí para allá por los campos de nuestra aldea. Pero Moeka...era diferente, casi lo único que recuerdo sobre ella era su espalda. Siempre misteriosa, alejándose de la aldea hasta que regresábamos sólo porque yo terminaba llorando de miedo. Nunca me dijo que no la siguiera, sus sonriras eran escasas, pero jamás se mostraba tan seria. Ella iba de un lado a otro como si estuviera buscando algo y jamás le temía al peligro que representaba alejarse demasiado de las aldeas. Recuerdo que varias veces me salvó, una de ellas de morir...ese día me golpeó, había intentado coger un huevo de algún animal que no recuerdo bien y quiso atacarme. Ella me regañó como si fuera mi madre diciéndome que era un idiota ¿cómo se me ocurría coger el huevo de una hembra que estaba cuidándolos? A veces todavía siento que me duele ese puñetazo, nunca me enojé con ella porque sabía que era mi culpa...y mi admiración por ser como ella me llevó a seguirla aún más. No parecía que a ella le molestase, siempre era tan silenciosa, en el día apenas y cruzábamos palabras, pero esos silencios jamás se habían hecho incómodos para nosotros. Cuando supimos que nuestros padres habían vendido a mis hermanas...yo, me sentí enojado con ellos, pero mi hermana en cambio...salió a explorar como siempre, nunca logré entenderla, aún después de que vendieron a mi hermano las cosas seguían casi iguales, sólo que teníamos más para comer. Pasó un tiempo y la ausencia de ellos no me dejaba en paz, quería salir a buscarlos, yo también los amaba pero me daba miedo salir solo...y un día, ella me llevó a la granja, era de noche y ahí me anunció lo que más temía en mi vida. Moeka también iba a ser vendida, recuerdo que me aferré como loco a ella chillando como el mocoso que era. No trató de calmarme, simplemente se quedó en silencio como siempre y...

...

- ¿Qué...sucedió?

- No sé cómo logró saberlo, pero supo lo que les pasa a la mayoría de mujeres que eran vendidad como esclavas. En ese momento yo no sabía nada, sólo me limitaba a ver cómo Moeka, por alguna extraña razón comenzaba a quitarse la ropa.

- ¿Así que...

- Sí...perdí mi virginidad con ella. No supe lo que eso significaba, pero jamás lo he podido olvidar...Yo tenía once en ese entonces y Moeka unos quince o dieciséis, nunca supe su edad exactamente, en realidad, nunca me atrevía a preguntarle mucho porque siempre me daba respuestas evasivas, nunca sabía lo que pasaba por su cabeza la mayor parte del tiempo... Lo único que sabía es que ella me había entregado algo muy importante, por mucho tiempo viví con esas imágenes en la mente, de Moeka llevándose todo de mí...cuando desperté al día siguiente, ella, que me había abrazado durante toda la fría noche encima de las montañas de heno, había desaparecido. Todavía estaba desnudo...y me dolía la entrepierna. Pero la sensación de esa noche, era tan extraña pero tan placentera que deseaba volver a sentirlo con todas mis fuerzas. Corrí y corrí para alcanzar a Moeka, pero sus huellas habían desaparecido, todo de ella, como si nunca hubiese existido. Durante un tiempo estuve en un estado complicado, no sabría cómo explicarlo. Cada vez que miraba a una niña de mi edad o mayor como Moeka, me lanzaba encima de ella pensando en su cara, la gente entonces trató de evitarme e incluso mis tíos me llegaron a encerrar por un tiempo...hasta que una mujer se ofreció calmar esa especie de ansias que sentía...pero yo extrañaba a Moeka, por mucho que lo intenté, con esa mujer, con otra, con otra, con otra y con otra, no pude. Hasta los catorce había podido calmarme y salí en busca de mis hermanos, mataron a mis dos hermanas menores ¿quieres saber cómo las encontré? Estaban tiradas en un callejón infestado de ratas y aguas residuales, habían sido prostituídas, estaban ahí, desnudas, con sus cuerpos tan delgados que la piel se les pegaba a los huesos, sus cabellos carecían de color, sus ojos de vida y sus cuerpos estaban totalmente dañados por incontables golpes, sus caras...me costó reconocerlas, en sus pieles habían un sin fin de manchas extrañas, habían sido infestadas por alguna enfermedad...en ese momento, sólo pude fumar, alguien me había enseñado a hacer eso, me ayudaba a calmar las constantes ansiedades que tenía, pero en ese momento, lo único que sentía era rabia, por primera vez lloré al haber perdido realmente a alguien importante...nunca me relacioné tan profundamente con ellas como con Moeka, pero aún así ellas me tenían afecto o yo a ellas, eran las mejores hermanas que se podrían tener...sus sonrisas, sus inocentes sonrisas, sus inocencias ¡fueron mancilladas por toda clase de cerdos! ¡Juré que los iba a matar a todos!...y lo logré, conocí a la dueña del burdel en la que trabajaron ellas, me ayudó con eso, no me importó acostarme con ella, tampoco encontré la satisfacción que buscaba entre todas esas mujeres...claro, por fuera sueño acostarme con cualquiera que se me cruce, lo hago pensando en que alguna logre atraparme, siempre soñé con tener a muchas...pero...¿Por qué no soy capaz de enamorarme?...a pesar de todo lo que me has demostrado, n-no soy capaz...lo siento, puedes pensar que sólo jugué contigo.

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