"¿Has oído alguna vez de la filosofía de la Ilógica?"
Sebas lo recordó al observar a Rinoa...aunque no podía estar seguro si ese poder ya lo tenía o su ira le había permitido obtener eso. De una u otra forma, a simple vista se podía predecir que si no la mataba el balrog, lo haría ella misma.
El Akan no era algo que se podía usar tan a la ligera. Lo supo cuando había aprendido los principios básicos de ésta:
¿Cuánto estás dispuesto a dar?
Todo se reducía a un intercambio equivalente en el que dependiendo de cuánto estarías dispuesto a dar, se te otorgaría un poder inmenso acompañado siempre y sin excepciones con consecuencias desde la incapacidad temporal o permanente del uso del Akan...hasta la muerte.
Pero ésta también era un arma de doble filo, ya que si el oponente era demasiado poderoso como para confrontar ese aumento drástico de poder, el intercambio habría sido completamente en vano.
En el pasado hubieron muchos tontos que perdieron sus poderes y con suerte quedaron en cero por darlo todo, llevados por la ira.
Y Sebas sabía perfectamente cómo era esa experiencia...
Había sido hace tanto tiempo, pero aún lo tenía muy presente...
¿Acaso se arrepentía de volverse débil?
¡Por supuesto que no!
Haber salvado a la mujer que amaba de un destino peor que la muerte le había causado una buena satisfacción...sin embargo, ella había desaparecido de su mente, junto con otros recuerdos posteriores...
"Has tenido suerte, chico, en este momento no serías más que un alma vagando en el Pléroma, pero al mismo tiempo, debería ser yo el que te lo agradezca también"
Luego de aquella batalla, no supo qué sucedió...y cuando despertó, una nueva vida empezó para él... hace ya varios años.
La primera cosa que vio fue una enorme figura negra que se mezclaba con la oscuridad palpante del lúgubre lugar en el que estaba.
Sus ropas estaban hechas a partir de almas corrompidas, atormentadas por la eternidad, gritando alaridos que no se escuchaban...
Ese ser era enorme, aún si estaba sentado.
Él quería sentir temor al observar que su cabeza no era más que un esqueleto cuyas cuencas vacías parecían estar observándolo fijamente a él.
No entendía por qué, pero sentía cierta conexión con ése ser el cual no podía explicarlo con palabras.
- ¿Eres...El Rey Shinigami?
Fue lo primero que se le vino a la mente y de nuevo, la voz fantasmagórica de ese ser, le habló en una especie de idioma desconocido que él podía entender perfectamente por alguna razón:
- ...És un buen título...es un buen comienzo.
- ¿Un...buen comienzo?
- ...Sí...un buen comienzo...
Existía cierta melancolía en ese ser que sólo podría ser descrita como la encarnación de la muerte que en ese entonces vivía completamente solo en alguna dimensión triste y desolada en donde sólo existían ambos.
Durante un tiempo desconocido, Sebas estuvo con él hasta que encontró de vuelta el camino hasta el mundo de donde venía, pero antes...
- Veo que no tienes un nombre ¿Verdad?...No tiene sentido llamarte Rey Shinigami todo el rato, así que he pensado un nombre para ti, así les harás el trabajo más fácil a tus nuevos sirvientes y a ti mismo...será mi regalo de despedida... Morgon El-Psai.
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Necroromancer Online
Fantasy¿Te imaginas a un tipo gordo otaku convirtiéndose en un ser Supremo? Sí, así es...increíble ¿no? Pues esta es la historia de Dio, un joven de preparatoria que a pesar de ser un tipo obeso posee una especie de suerte para conseguir hermosas amigas. N...
