Chapter 162

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- Buenos días, Doctor

- Buenos días, enfermera.

- ¡Doctor! ¿Qué debemos hacer con el paciente 08? Ayer en la noche sucedió lo mismo.

- Aplíquenle doble dosis, esperemos que con eso baste, o sino...

¡¡AAAAAAHHHHH!!

- ¿Es el teniente que vino ayer?

- S-Sí, aún se niega a perder su pierna. Está destrozada...

- Veo que aún no se acostumbra a eso, enfermera.

- ...Pues...

- Sé que usted apenas se incorporó hace unos días. La guerra apenas comienza y parece que esto va para largo. Lo mejor que puedes hacer es meter tus sentimientos en el congelador, porque aún no has visto nada.

- ...L-Lo intentaré, doctor.

- Tengo una orden de nuestros superiores que me llegó esta mañana. Me trasladarán a Varsovia ¿Quieres venir?

Recuerdos vagos de un pasado distante que cada día se desvanecían como la niebla.

Ella estaba sumamente agradecida, de todo corazón y por eso, cada noche ella se arrodillaba frente a la ventana de su habitación y alzaba su mirada solemne al firmamento exterior.

- El señor es misericordioso con quienes le sirven y castiga a los infieles con su mano de justicia. Sé muy bien que la guerra nunca acaba, pero con tu ayuda, sé que saldré vistoriosa. Oh, señor de la puerta y la llave, el uno en todo y el todo en uno, arquitecto del universo, Kannon-sama.

La pequeña niña se levantó luego de rezar y se acercó a su ventana.

Ella aún no tenía sueño del todo, pero comenzaba a tener los síntomas de este, empezando con un bostezo.

Su cuerpo se sentía demasiado adolorido. Tal vez hace doce años ni lo habría sentido tanto, pero teniendo el cuerpo de una niña sí que podía ser problemático. Bueno, si lo pensaba mejor, no era la única que sufría esto. Seguramente sus otros diecinueve compañeros estaban tan adoloridos y cansados como ella o incluso más, así que eso le sirvió un poco de consuelo.

El día de poco sirvió ya que dormir toda la tarde no bastó para reponer las energías perdidas durante la diabólica prueba de la maestra Erika que levantaba ciertos recuerdos de su vida pasada. Por eso no le llegó a molestar del todo la actitud de sargento de la maestra, más bien, eran sus métodos de entrenamiento que desarrollaba.

¿Cómo demonios se le ocurre entrenar de esa manera a unos niños?

Bueno, ella sabía que muchos de sus compañeros no lo eran, pero personas como Luka o Reika, simplemente era cruel.

Ella se mentalizó para lo que sea que la maestra tuviera preparado el día de mañana y el resto del mes.

Nadeko era una niña de cabello negro azabache que al principio era confundida con Reika debido a que tenían casi las mismas características físicas y un corte de cabello similar (Por eso Reika inconscientemente se haía dejado crecer el cabello).

A Nadeko nunca le molestó ser confundida ya que ella admiraba mucho a Reika que era una niña muy excepcional que lograba entablar amistad casi con cualquier persona.

Pensando en eso, ella se mofa de sí misma y se deja caer en la cama.

"¿Me pregunto si...algún día seré tan hábil como mis compañeros?"

Nadeko era un singular caso de adalid, pues ella literalmente nació en este mundo de una mujer y criada como una niña en la servidumbre de un señor que no era precisamente ni bueno ni malo. Su vida hasta ahora, a pesar de ser pobre y comer de las sobras de sus señores, no había sido tan mala, de hecho, había sido muy tranquilo hasta que conoció a la hija de esa familia que desafortunamentente descubrió su potencial mágico y le propuso ir al colegio de magia de Hastur.

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