Chapter 139

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La primera y menos importante incógnita que se formó en la cabeza de Dio fue...

"¿Por qué tiene nombre de mujer?"

La voz de la cabra semi humana que medía casi dos metros era ronca y masculina, además, su traje enmarcaba una leve musculatura. No tenía pechos sobresalientes o más bien ubres, todo en él indicaba que era una cabra macho la cual, desde la perspectiva de Dio, tenía un aspecto bastante escalofriante y macabro. Nunca antes se había topado con un ser que en su mundo era tomado como un símbolo del mal...o algo así.

- Sólo quería asustarlos, no hay manera en que pueda atacar a los señores de este lugar huhuhuh~

No había credibilidad en las palabras de la araña que de alguna manera hablaba. De cerca se veía mucho más grande y se podía sentir un olor muy fuerte proviniendo de ella la cual molestaba mucho las fosas nasales. Su presencia provocaba que todos se pusieran mentalmente de acuerdo en evitar a toda costa ser picado por ella, su veneno más que seguramente debía ser altamente mortal aunque sólo entrara un miligramo de veneno en el cuerpo.

Ningún aracnofóbico sería capaz de mantenerse de pie delante de Ragno aunque visualmente era una araña muy llamativa, algo que querrías tener de mascota si no fuera tan enorme y venenosa.

- ¿Cómo sabes que Dio y Reika son los amos de este lugar?- le pregunta intrépida Rinoa que da un paso hacia adelante sin quitar su mano de su odachi. Sophia entonces fija sus pequeños ojos azules en ella con una aparente mirada neutral. Luego de un silencio innecesario, él dirige su pezuña hasta la altura de su cabeza negra.

- Sus apariencias coinciden con los rostros de nuestras memorias, eso es todo.

- No te ves muy emocionado que se diga- le dice Reika al notar el ambiente que rodeaba a los dos. De haber sabido que ellos dos estaban aquí, incluso les habrían hecho un arco del triunfo para que cruzaran o hicieran una fuesta por lo menos...pero sus actitudes eran completamente frías en un ambiente muy apagado.

- Por mi parte, los sentimientos son sólo algo que los mortales pueden llegar a sentir, además, aunque ustedes sean los dueños de todo este lugar...no quiere decir que sean los más poderosos.

- ¡Oye! ¡Eso sonó muy grosero de tu parte!- exclamó con enojo Tori que se acercaba a Sophia que no mostró ningún tipo de hostilidad o defensa al respecto. En cambio mantuvo su postura erguida y elegante como se podría esperar de un mayordomo.

- ¿Pero no me equivoco, verdad? No les impediré que vivan aquí y hagan lo que quieran...pero no tendrán la lealtad de ningún morador de esta mazmorra, o los que aún quedan.

- ¿Qué ha pasado?- pregunta Dio con curiosidad.

- Como no esperábamos realmente el regreso de alguno de ustedes, Milmunir-sama se fue de aquí e hizo su vida, al igual que muchos otros compañeros...a decir verdad este es un lugar muy aburrido, no los culpo de haberse ido de aquí en donde no hay nada en lo que entretenerse.

- ¿Qué tal si te quito el aburrimiento de un sólo golpe?

- Tori...

- Inténtalo- le respondió Sophia entrecerrándo sus ojos...

A pesar de la advertencia de su amo, Tori hizo caso omiso a la provocación de la cabra y arrojó su proyectil con todas sus fuerzas.

Por un instante se alcanzó a escuchar cristales romperse antes de que el puño conectara con el hocico de Sophia que en cuestión de escasos segundos estaba rodando por el piso.

- ...

Tori resopló satisfecha mientras miraba aún con el ceño fruncido al semi humano que se quedó tendido en el suelo...y no volvió a moverse.

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