Chapter 18

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Meguri había dejado de intentar practicar con su arco, a pesar de que lo hacía medianamente bien mediante las enseñanzas a medias de Artorias que tampoco sabía usar el arco, en verdad necesitaba que le enseñara un verdadero arquero.

Con una mirada preocupada miró en silencio la escena frente a ella...no era un duelo a muerte de lo qué preocuparse, pero aún así...

- ¡levántate!

Artorias ya tenía muchas heridas superficiales en su cuerpo y un moretón en su mejilla.

El chico no podía sentirse más humillado, una encantadora mágica venciéndolo de la forma en la que se supone que sería débil, la lucha a melee.

En tan poco tiempo, Poison le había demostrado a Artorias una formidable maestría con la espada que estaba al nivel de los caballeros reales de Virralfa. Su estilo de blandir su estilete simplemente se le describía como elegante, a primera vista Artorias ya tenía la impresión de que estaba luchando contra un noble, Poison tenía ese aire de mujer adinerada y muy fuerte...no era común que las mujeres nobles optaran por blandir una espada, pero podían hacerlo aunque otras facciones las miraran con extrañeza.

Poison fue una de ellas, no era un noble exactamente cuando comenzó, pero su familia poseía mucho dinero e influencia, por lo que su padre al ver el talento que poseía desde joven, le pidió al Kondor para que la empezara a ennoblecer empezando con ser una escudera de otro noble. Cada hombre que aspirara a convertirse en un caballero, aparte del requisito de ser un noble, debía pasar por esto. En caso de Poison, el rey hizo una excepción que casi nadie objetó y comenzó desde los catorce años, sin descuidar sus aprendizajes científicos como escudera de nada menos que Rilconde Fiore Din Eldawyn, la primogénita de Kondor. A pesar de ser su primera hija, las mujeres no podían heredar el trono, por lo que eso pasó a su segundo hijo que fue Altair, tres años menor que Eldawyn y ocho mayor que Poison.

Al no haber ninguna guerra durante años y los hechiceros casi ni asomaban las narices por miedo. Poison se dedicó a cazar monstruos cada vez que la princesa Eldawyn se le daba por salir al exterior.

Cuando ella no fue rival para ningún monstruo de las llanuras y la selva y lograr derrotar al Príncipe del Bosque, Kondor con mucho gusto puso su espada sobre los hombros de Eupheria para consagrarla como Caballero de I-Verall además de concederle el título que la acreditaba como un noble.

No sintiéndose satisfecha con esto, ella buscó la fuerza que le faltaba en los torneos oficiales de Caballeros en los que siempre ganaba cuando Altair no estaba participando.

El honor, la fuerza, la gloria y la sabiduría describían perfectamente a la gran Eupheria que era a menudo tema de conversación el los bares y plazas...todo antes de obcesionarse con la magia en los siguientes años.

¿Quién sabe hasta a dónde habría llegado si hubiera seguido el sendero de un guerrero?

Pero a pesar de todos estos años, Poison no dejaba que su habilidad se oxidara, a pesar de sus lesiones de por vida, podía fácilmente blandir una espada, en este caso un estilete que era un arma penetrante, no servía para cortar como la espada que tenía Artorias en sus manos y era un poco más complicado de dominar debido a los movimientos limitados que debía usar con este estilo de combate que la obligaba a acercarse mucho a su oponente debido a que el estilete era un poco más pequeño que una espada normal.

- ¡ugh!

- otra estocada, eres bueno, pero te falta experiencia, un buen entrenamiento que te recomendaría es que salieras a la selva y cazaras algunas bestias- le decía de forma tranquila Poison que ni siquiera estaba sudando y no se había movido de su sitio inicial manteniendo una postura recta, con el cuerpo mirando al lado izquierdo y con el brazo del mismo lado apoyado sobre su espalda a la altura de su cintura.

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